A manera de conclusión

De JerezSiempre
Saltar a: navegación, buscar
height=60px Volver a Portada
Volver Historia Jerezana
(Informe elaborado por Casto Sánchez Mellado para acompañar la solicitud de declaración de Bien de Interés Cultural como paso previo para la declaración de Patrimonio de la Humanidad) Jerez2020


Pag Ant.png Pag Sig.png



A MANERA DE CONCLUSIÓN


Creemos que este breve informe pone de manifiesto la extraordinaria importancia que ha tenido y tiene el Jerez, como la cultura generada por el vino ha marcado singularmente a la ciudad que le ha prestado su nombre, y como el reconocimiento que implica la declaración de B.I.C. sólo puede afectarnos positivamente.


El vino de Jerez ha jugado un importantísimo papel en la historia de la ciudad y del Marco, pero también en la de Andalucía y en la de España. Principal fuente de divisas en varias ocasiones, el Jerez-Xerez-Sherry es sin duda uno de los vinos mejores y más conocidos del mundo, pero, sobre todo, es un vino muy singular que tiene detrás una larga historia y cuya configuración enológica actual parece proceder de la conjunción de factores que se desarrollaron en la segunda mitad del siglo XVIII. Uno de los datos más relevantes de la singularidad de este vino es haber sido objeto de imitación.


El Jerez, el vino de Jerez, ha generado sin duda una cultura propia. Una "cultura del vino" con formas propias en las que se confunden elementos procedentes del universo rural con otros de marcado carácter urbano; formas que de una parte aparecen vinculadas a la aristocracia terrateniente y también al pequeño campesinado y al jornalero; pero, sobre todo, formas que va imponiendo una burguesía comercial e industrial, en una buena parte de origen británico y francés, y el proletariado bodeguero.


Una "cultura del vino" que por otra parte no se agota en el conjunto de bienes inmuebles para los que se solicita la declaración de Bien de Interés Cultural. También posee una gran importancia cultural y etnológica el campo del Jerez, las celebres "albarizas", "los barros", "las arenas", el universo de la "viña", con formas identificativas diferenciadas de las del "cortijo". Es éste, en nuestra opinión, otro conjunto de recursos insuficientemente aprovechado en el Marco del Jerez.

Igualmente es espectacular el conjunto de bienes muebles vinculados al Jerez. Desde los diferentes objetos creados específicamente para el vino de Jerez -desde la bota al catavinos- y que posteriormente han sido usados en otras zonas vitivinícolas, hasta los interiores de las bodegas de las grandes firmas comerciales y los palacios, en ambos casos auténticos museos.

Tampoco debemos olvidar las creaciones comerciales identificativas de los productos: logotipos -González Byass y el Tío Pepe, Osborne y el toro, Sandeman y la capa negra, ...- y marcas -Tío Pepe, Dry Sack, Bristol Cream..., del Jerez; que además del valor comercial que sin duda poseen, alcanzan un indudable y reconocido valor cultural e histórico. Sólo recordar que algunas marcas comerciales conocen ya tres siglos.

Finalmente reseñar que el mundo del jerez ha sido también objeto de atención de intelectuales y escritores. Las especiales características del grupo de bodegueros del jerez, su afincamiento en la ciudad, sus accidentadas vidas, el proceso de acumulación capitalista, las difíciles relaciones industriales, las penurias de las clases populares... son asuntos de intenso tratamiento literario. Cabe destacar, en este sentido, La Bodega de Vicente Blasco Ibáñez o Dos días de septiembre de J. M. Caballero Bonald.

Pero en Jerez no todo es "cultura del vino". Jerez posee un conjunto monumental en el que el patrimonio religioso de iglesias y conventos tiene un altísimo nivel. De la misma manera, el patrimonio artístico vinculado a la cultura agraria del cereal también posee una notable importancia. También el sector servicios ha jugado históricamente un papel notable cuya huella permanece en la ciudad y en su tejido urbanístico.

En Jerez se conjuga lo artístico y lo etnográfico, desde la pervivencia de estilos como el gótico, el renacimiento y el barroco, hasta las innovaciones del arte constructivo de los siglos XIX y XX; todo ello unido a su importantísimo papel en la creación y mantenimiento de referentes simbólicos de "lo andaluz", como son el caballo y el flamenco. Pero lo que singulariza la ciudad de Jerez, lo que convierte a su centro histórico y monumental en un auténtico parque temático es la "cultura del vino" (30).


Casto Sánchez Mellado

Jerez, Enero de 2002




Pag Ant.png Pag Sig.png