El Campo de Deportes de El Retiro

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JUAN J. ROSA SÁNCHEZ

León para Jerez

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JerezSiempre Destaca.png Parque del Retiro


EL CAMPO DE DEPORTES DE EL RETIRO


Aquel campo de deportes que estaba situado al final del Parque de El Retiro donde practicábamos deportes ¡cuántos recuerdos de aquella época! Como no teníamos bicicletas, ni había autobuses, ni tranvías que pasaran por allí, no nos quedaba más remedio que ir andando y de paso echarle un vistazo a los caimanes o cocodrilos que había en la Bodegas Marqués del Mérito, después pasábamos por debajo del puente de la calle Medina y atravesábamos todo el parque en sentido longitudinal. Allí nos reuníamos por los años 50 para entrenar, charlar, competir, jugar y presumir delante de las chicas que iban a visitar las instalaciones, o a hacer deporte, o quizás a vernos a nosotros ¿quién sabe?.

Tenía un campo de fútbol al que le marcaban un área mediante una mezcla con polvo de cal que manipulaba Antonio de Celis y se convertía en cancha de balonmano a 11, unas veces, y en pistas de atletismo, otras. Jugar a balonmano en la modalidad de 11 jugadores era toda una hazaña, recorrer tanto espacio, pasándose el balón o botándolo y luego lanzar a portería desde muy lejos y meter un gol era muy difícil, tanto que fue decayendo su práctica mientras aparecía otra manera de practicar dicho deporte conocida como “a siete”, la cual se jugaba en una cancha más pequeña (40 x 20) con 7 jugadores por cada equipo. Pero si difícil era jugar a balonmano en campo de fútbol no lo era menos practicar el atletismo pues había que correr por calles marcadas en el terreno de juego, con curvas muy cerradas y piso bastante resbaladizo debido a la yerba húmeda o seca según las estaciones del año y al calzado nada apropiado (alpargatas de cáñamo fundamentalmente) que usábamos.

También tenía una piscina, que se llenaba con agua de un pozo, en la que nos refrescábamos, entrenábamos, competíamos y compartíamos con unos bichos que conocíamos con el nombre de curianas.

La curiana, según el DRAE (2001) es:

“1. f. cucaracha (‖ insecto ortóptero.” De cucaracha, dice el mismo diccionario.
“2. f. Insecto ortóptero, nocturno y corredor, de unos tres centímetros de largo, cuerpo deprimido, aplanado, de color negro por encima y rojizo por debajo, alas y élitros rudimentarios en la hembra, antenas filiformes, las seis patas casi iguales y el abdomen terminado por dos puntas articuladas.”

Pues o el DRAE está equivocado (que no lo creo) o aquellos bichos no eran curianas o eran cucarachas nadadoras, porque recuerdo que andaban por encima del agua o nadaban o buceaban… y, desde luego picaban, lo que nos hacía estar siempre alertas porque, además, si te descuidabas, al respirar, se metían en la boca. ¡Vamos, que era una aventura bañarse en aquella piscina! La caseta del pozo que tendría 1,70 o 1,80 metros de alto servía como trampolín (desde el que saltaba muy bien Landa) y como criadero de las dichosas curianas que eran negras. Por aquellos tiempos, en verano, frecuentaban la repetida piscina dos hermanos de los que no recuerdo sus nombres, buenos nadadores de distancias largas, que debían estudiar y entrenar fuera: uno de ellos, quizás el más joven, nadaba a espalda y el otro, más fuerte, a crol.

Delante de la piscina se montaba una portería de balonmano a 7 para entrenar. Cuando llegó a Jerez Manolo Parodi nos enseñó, en aquel simulacro de campo de balonmano a 7, a tirar a puerta mediante un salto después de dar unos pasos sin botar que era una técnica que desconocíamos. A veces, en aquel mismo espacio montaban un cuadrilátero de boxeo.

En otra parte estaba situado un campo de baloncesto en el que entrenaban y competían habitualmente dos equipos: JUVENTUD, formado por Federico Ortega, Julio Mendoza, Paco Villagrán, Luís Aguilar, Pepe Nadal y Antonio Milla e IMPERIO en el que enredábamos Diego Mendoza, Félix Villagrán, Emilio Nadal, Manuel Parodi, Ríos, Guillermo Ruíz Giráldez y Juan Rosa (los que no haya citado que perdonen mi falta de memoria). Todos los mencionados y algunos otros formábamos los demás equipos deportivos (balonmano, balonvolea, natación, atletismo y lo que nos echaran). El Juventud le ganaba siempre al Imperio en baloncesto, hasta que éste a base de entrenamiento y coraje le quito la supremacía a aquél. Había más personas implicadas en nuestra práctica deportiva: Ramón Romero (director de instalaciones, seleccionador, preparador físico, entrenador… de todo) y Julio Campuzano (periodista de gran cultura deportiva que nos orientaba sobre técnicas y estilos).

Hasta un campo de balonvolea (que ahora se llama voleibol) había y en el que jugaban más las mujeres que los hombres. Luego descubrimos que era un deporte muy exigente que podía ser practicado perfectamente por el sexo masculino sin temor a nada. Las instalaciones se completaban con una edificación de una sola planta, situada en un lateral del campo de fútbol, en la que estaban ubicados los vestuarios, las duchas y la vivienda del Encargado de Mantenimiento. En algunas ocasiones montaban un kiosco de bebidas adosado a la linde del campo de deportes con el parque, cerca de la piscina, seguramente para que los bañistas, en verano después del refrescamiento en el agua, nos refrigeráramos por dentro.


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