José Luis Díez y Pérez de Muñoz

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JerezSiempre Destaca.png José Luis Díez


Artículo obra del Dr. D. Manuel Ruiz Lagos

Retrato de José Luis Diez (Del libro “Panteón de Marinos Ilustres”).

José Luis Díez y Pérez de Muñoz (Jerez de la Frontera 29.09.1851- Puerto Real 04.11.1887). Militar, marino, científico. Bautizado en la parroquia de San Dionisio. Fueron sus padres D. José Díez y Fernández de la Somera y Dª Rafaela Pérez de Muñoz y Duque. Casado con Dª Victoria de Lassaletta y Salazar. De este matrimonio nació su única hija Josefina L.


Apunte biográfico


Apenas contando quince años de edad ingresa como Aspirante en el Colegio Naval Militar de San Fernando. Sentó plaza en 1866.

En la procelosa vida de esta institución, el Colegio –entonces- se encontraba ubicado desde 1845 en la población militar de San Carlos, en la Isla de León, frente al arsenal de La Carraca.

El plan de estudios del Colegio estipulaba que, una vez aprobados los cursos de Aspirante, los guardiamarinas de segunda embarcaban durante cuatro años, transcurridos los cuales y, previo examen, eran ascendidos a guardiamarinas de primera. Posteriormente, volvían a embarcarse hasta tener vacante de oficial, regresando al Colegio para su promoción a alférez de navío, siempre que acreditasen haber estado embarcados, al menos, seis años en buques armados.

En 1867 se decidió la clausura del Colegio Naval, tras veinte y tres años de existencia. Cierre acelerado por las dificultades hacendísticas y por los efectos de la Revolución septembrina de 1868. El 10 de septiembre de 1869 se estableció de jure la Escuela Naval flotante en la fragata “Asturias” de pontón en El Ferrol.

Fragata “Zaragoza” (“La Ilustración Española y Americana”, 1877).
José Luis Díez se graduó de Guardiamarina de segunda clase el 12 de diciembre de 1867. De acuerdo con el organigrama formativo antes señalado, el 18 de septiembre de 1868, fecha de la denominada Revolución Gloriosa, le sorprendió embarcado en la fragata “Zaragoza”, navío protagonista de primer orden en dichos sucesos.

A las órdenes del General Prim dicha fragata recorrió toda la costa mediterránea animando a la sublevación, recalando en el puerto de Tarragona donde desembarcó el general.

Según el historiador J. Soto Molina, en este momento, Díez participaba de los ideales de la Revolución y lejos estaba de mantener una actitud gubernamental como la que defendería cuatro años más tarde, según pudo leer en unas “Memorias íntimas” del marino que han permanecido inéditas.

Fragata “Almansa” (“El Museo Universal”, 1865).
Pasó, posteriormente, a la fragata “Almansa” con destino a La Habana, con la misión de tomar parte en la sofocación de la insurrección denominada “guerra chica cubana”.

Habiéndose formado una columna de operaciones con las dotaciones de algunos buques, pasó a operar en la denominada “Ciénaga de Zapata”. A las órdenes del Jefe de la Armada D. Emilio Catalá, Díez recibe su bautismo de fuego, “conduciéndose –según hoja de servicios- con energía y tino poco común”.

Conviene aclarar que la “Ciénaga de Zapata”, perteneciente a la provincia cubana de Matanzas, es el mayor humedal del Caribe insular con un espacio aproximado de unas trescientas mil hectáreas. Como ejemplo de sus dificultades tácticas, hay que recordar que en este territorio se encuentran “Playa Girón” y “Playa Larga”, donde ocurrieron –en otras circunstancias- los hechos de la invasión de la “Bahía de Cochinos” en abril de 1961, cuyos resultados supusieron una derrota para los EEUU.

Vapor “Tornado” (“El Museo Universal”, 1867, por Rico).
En 1870, antes de su regreso a España, visita los Estados Unidos, en misión de reconocimiento de armamento naval.

En cumplimiento del tiempo reglamentario de su formación, navega en las fragatas “Navas de Tolosa” y “Villa de Madrid”. En 1873 sufre el examen de Oficial y obtiene el despacho y empleo de Alférez de Navío.

Proclamada la República y el consiguiente Cantón de Cádiz permanece fiel a las directrices gubernamentales y se apresta a defender las instalaciones militares del Departamento Marítimo. A las órdenes del Contraalmirante D. José I. Rodríguez de Arias contribuye a la defensa de La Carraca frente a los cantonalistas. Inicia las hostilidades del cerco comandando una lancha de vapor, capaz de cortar el puente del ferrocarril que servía de enlace a los sublevados con otras poblaciones. Se trataba de la toma del Puente Suazo, operación llevada a cabo a las órdenes inmediatas del entonces capitán de fragata D. Pascual Cervera.

Arsenal de El Ferrol (“El Museo Universal”, 1858, por Severini).
Pacificada la situación, viró, nuevamente, hacia el territorio cubano de Batanabó, a bordo del cañonero “Telegrama”, yendo como segundo comandante del mismo y formando parte de una escuadrilla de once buques de este tipo, desplegando, según su hoja de servicios, “valor y alto espíritu del deber”.

Tras su estancia en el vapor “San Antonio” pasó al “Tornado”, con el cargo de derrota, valiéndole su comportamiento a bordo del mismo la Cruz del Mérito Naval.

Conviene advertir la significación del “Tornado” en las vicisitudes de la guerra hispano-cubana. Este navío adquirió fama por haber capturado y apresado al buque norteamericano “Virginius”, fletado presuntamente por insurrectos cubanos. La resolución y pena máxima que se aplicó a los prisioneros desató un furor internacional contra el gobierno español y, sin duda, fue determinante en el futuro enfrentamiento con los EE.UU.

Observatorio de San Fernando (“El Museo Universal”, 1861, por Rico).
En enero de 1877, Díez regresó a la península e ingresó, como alumno, en la Academia de Estudios de Aplicación del Observatorio Astronómico de San Fernando. Durante cuatro años amplió sus estudios y desarrolló su particular afición por el conocimiento de la ciencia Química y la Electricidad. Recibió el magisterio y el apoyo de su director, el Capitán de Navío D. Cecilio Pujazón y García.

Tras ésta formación, en 1880, fue trasladado a la Escuela Naval en calidad de Profesor Titular de Trigonometría, Topografía y Geometría Analítica. Hay que advertir que, entonces, la mencionada Escuela Naval se encontraba instalada en la fragata “Asturias”.

Durante el mandato como Ministro de Marina del Contraalmirante D. José María Beránger Ruiz de Apodaca, se dispuso que la Escuela Naval se instalase a bordo de la fragata “Asturias”, fondeada en La Graña (Ferrol). La Escuela se inauguró el 1 de abril de 1971.

Puerto Real (Ilustración de V. Foulquier. "Spain and its people", 1873, por Laplante).
En enero de 1882 asciende a Teniente de Navío y se le encarga la docencia de la asignatura de Física. Se le concede por méritos en campaña la Cruz de primera clase al Mérito Naval con distintivo rojo.

En 1883 se celebra en Viena “La Exposición universal de la electricidad”. Diez acude representando al gobierno de España y actúa como secretario del Comité Científico. En reconocimiento a su labor es condecorado por Francisco José I con la Cruz de la Corona de Hierro. En este mismo año se le requiere por real decreto la redacción de un Manual de electricidad aplicada a usos militares. De regreso a España se le encomienda y lleva acabo la instalación del sistema eléctrico del arsenal de El Ferrol. Es distinguido con la Cruz del Mérito Naval con distintivo blanco.

A fines de marzo de 1885 fue nombrado profesor titular de Química de la Academia de Estudios de Ampliación, establecida en San Fernando para Oficiales de la Armada Española.

Desempeña, además, de este cometido varias comisiones, como la voladura del vapor “Pedreño” en Cartagena. El sistema eléctrico empleado en esta misión admira a Isaac Peral y le hace estrechar la vieja amistad de juventud y la colaboración en el proyecto del nuevo sumergible.

Inicia y pone en práctica los proyectos de establecimiento de la red telefónica y eléctrica del arsenal de La Carraca y dependencias del Departamento Marítimo.

Fallece, tras penosa enfermedad, en Puerto Real el 4 de noviembre de 1887. Su cadáver, por decisión familiar, fue trasladado al cementerio de Jerez de la Frontera. Dos días más tarde, el periódico “El Guadalete” publica carta de pésame y admiración de su persona escrita por Isaac Peral. Como ejemplo de una amistad entrañable fundida en el ambicioso proyecto del submarino, se transcribe en su integridad.


Carta de Isaac Peral


Retrato de Isaac Peral (“La Ilustración Española y Americana”, 1889, por Carretero, sobre dibujo de Badillo).
“Víctima de penosa enfermedad acaba de terminar sus días un oficial de la Armada cuya aplicación y vastos conocimientos le habían hecho acreedor a figurar en primer término entre todos aquellos que simbolizan legítimas esperanza y honran al Instituto a que pertenecen con los frutos de su laboriosidad y privilegiada inteligencia. Ajeno á toda pasión que no fuera su amor al estudio y al trabajo, inspirado siempre en el noble deseo de ser útil á su Patria, no deja en el mundo ningún enemigo ni amigo indiferente. Todo el que estrechó su mano una vez, fue más que su amigo, admirador entusiasta del verdadero genio que irradiaba de su noble frente. Baste decir que a pesar de la débil y poco generosa condición humana, jamás cupieron los celos en ninguno de los émulos, pues era forzoso reconocer su superioridad, aunque en su increíble modestia nunca pretendiera hacerla resaltar. Más no es solo este artículo esa última ofrenda de amistad que acostumbrados a tributar al que emprende el camino de la eternidad dejando sembrados en la tierra multitud de desconsuelos. El que esto escribe no llenaría cumplidamente su dolorosa misión, si no llamase la atención de todos sus conciudadanos, para advertirles que es una gloria patria la que hemos perdido al perder a José Luis Diez.

La modesta esfera de acción en que por su empleo se encontraba encerrado, no le permitía emplear su extraordinaria actividad en obras dignas de él, siendo esto causa de que deje al morir un nombre casi ignorado en España, el que dada la reputación que supo conquistarse en el Cuerpo, era por todos señalado corno uno de esos pocos hombres que sólo a sus méritos deben el ser encumbrados adonde sólo pueden llegar los hijos predilectos de la Patria.

Pero las leyes humanas por fuertes e inflexibles que sean, son siempre impotentes para trastornar los destinos que la naturaleza señala a cada hombre, y así Díez pugnaba a cada paso por saltar la infranqueable barrera que se oponía a la realización de las creaciones de su poderosa imaginación.

Muchos y muy importantes servicios prestó desinteresadamente a su país, aparte de los que su deber le imponía, habiendo reconocido nuestro gobierno de tal modo el mérito contraído por ellos, que consideró de justicia recompensarlos de una manera especial otorgándole de R. O. un valioso regalo propio de su profesión.

Pruebas del submarino “Peral” en la bahía de Cádiz, en cuyo diseño del sistema eléctrico intervino José L. Diez (“La Ilustración Española y Americana”, 1889. Dibujo de J. Comba. Grabado por Rico. Texto de E. Martínez de Velasco).
A él se debe la excelente instalación de alumbrado eléctrico del Arsenal del Ferrol, y la admirable red telefónica que liga todas las dependencias de la Carraca con las oficinas militares, Observatorio astronómico y Academia de Ampliación, donde al par que ejecutaba tan importantes trabajos; venciendo sin desmayo obstáculos de todo género, desempeñaba la cátedra de Química, rayando en ella a tal altura que los oficiales compañeros suyos que han tenido la suerte de escuchar sus lecciones sentirán, como todos sentimos, la dificultad de llenar tan cumplidamente como él el puesto que ha dejado vacante.

La muerte le ha sorprendido cuando acababa de vencer todas las dificultades que se oponían a la reinstalación del alumbrado eléctrico en el Arsenal de la Carraca, sin haber tenido la satisfacción de inaugurar este servicio más, que el Estado tiene que agradecer su inteligente y desinteresada laboriosidad.

Sus discípulos, sus antiguos profesores y los que éramos ayer sus compañeros en el profesorado de dicha Academia, todos podemos dar fe de que José Luis Diez, había dominado siempre fácilmente los innumerables ramos del saber a que había dedicado su inteligencia: pero entre todos, tenía especial predilección por la difícil ciencia eléctrica, y cuando en la última Exposición de Electricidad de Viena, nuestro Gobierno le confirió la representación de España en aquel certamen internacional, los ilustres sabios allí reunidos, haciendo justicia a su saber, le confiaron algunas de las más escrupulosas experien¬cias necesarias para la adjudicación de premios. Jamás hubo idea grande a cuya realización no se creyera él obligado a contribuir, aun sabiendo que sus valiosos auxilios habían de quedar desapercibidos para el público. Era el más entusiasta de la idea del torpedero submarino que se está construyendo en la Carraca, y apenas este proyecto estuvo en vías de realización, pidió para sí el puesto de más difícil desempeño, habiendo venido ahora a dejar entre los que íbamos a ser sus compañe¬ros de dotación un sensible vacío que en todo tiempo sentiremos.

Prolijo por demás sería seguir enumerando sus relevantes servicios, dotes y virtudes y preciso sería además para saber colocar todos estos méritos a su debida altura, pluma más hábil que la del que tiene el doble honor de suscribir estas líneas y declararse su más entusiasta admirador.

Séame permitido en estas últimas palabras presentar el homenaje de mi respeto ante el profundo dolor que embarga a su atribulada familia, sin intentar ofrecerle otros consuelos que los que encuentre en la religión y el agradecimiento de la Patria que hoy llora con ellos a uno de sus más preclaros hijos.

San Fernando, 6 de Noviembre de 1887.

ISAAC PERAL


Panteón de Marinos Ilustres


Panteón de Marinos Ilustres en San Fernando.
El recuerdo y memoria de José Luis Díez estaba muy presente en el seno de la Armada, de modo que muy pronto comenzó a gestarse la idea de honrarle trasladando su cuerpo al Panteón de Marinos Ilustres. Dos eran las ideas que amparaban el homenaje: su juventud y dedicación a sus tareas militares, comportamiento que se mostraba como ejemplo de generaciones.
Estela funeraria de José L. Díez (Del “Panteón de Marinos Ilustres”).
Valedores en este proyecto fueron los altos oficiales que por diversas circunstancias habían tenido bajo su mando al extinto Teniente de Navío. Así, el entonces Ministro de Marina en el gobierno Sagasta, D. Rafael Rodríguez de Arias (1888), tenía muy presente el comportamiento del jerezano en los sucesos cantonales de 1873 en La Carraca gaditana. De igual manera opinaba D. Pascual Cervera, su antiguo jefe.

Antes de incoarse el oportuno expediente de traslación, se demostró que, también, estaban por apoyar la decisión las fuerzas políticas. Como signo de opinión favorable, en la sesión del Congreso de los Diputados, celebrada el 12 de mayo de 1888, el diputado D. José Canalejas y Méndez apoyó la proposición presentada en solicitud de una pensión de viudedad para la esposa del jerezano, fallecido hacía unos meses. Después de una defensa apasionada de la figura del teniente de navío, la proposición fue tomada en consideración.

El expediente de excelencia, incoado por Rodríguez de Arias se sustanció favorablemente por R. O. de 15.06.1895, disponiéndose el traslado de los restos de Díez al Panteón de San Fernando. Se acordó que la ubicación del mausoleo se situase junto a la tumba del Teniente General D. Gabriel Ciscar por la similitud en la peculiaridad científica que asemejaba a ambos ilustres marinos. Hasta se pensó disponer junto a ellos espacio futuro para inhumar, en su caso, el cadáver de Isaac Peral, disposición ésta que, por desgracia, no se llevaría a cabo.

El pequeño mausoleo de Díez, tal como hoy se encuentra, fue costeado por su viuda y familia y su rotulación responde a las dos ideas fundamentales que la Armada había tenido presente para conceder aquel honor:



E. P. D.

Don José Luis Díez

Teniente de Navío

como premio a sus trabajos

intelectuales, la Marina perpetúa

la memoria de este Oficial, el más

joven de los que por su saber

ha merecido honor tan señalado.

1851Jose Luis Diez xx.gif1887


Siendo Ministro de Marina el Almirante Beránger, en el Gobierno presidido por D. Antonio Cánovas del Castillo, se dispuso que el día 27 de junio de 1897 se trasladasen los restos de José Luis Díez al ilustre Panteón.

La ceremonia, llevada a cabo con gran solemnidad, se detalla minuciosamente en “El Guadalete” (26, 27 y 28 de junio de 1897).

Recibida en Jerez la comitiva venida de San Fernando, se procedió a celebrar en la parroquia de San Marcos funeral oficiado por D. Manuel Fernández Tramblet. A principios de la tarde, se desplazó al cementerio de la ciudad una comisión presidida por el Alcalde D. Manuel Bertemati y Maderne y por la autoridad de la Armada Sr. Aguirre Corveto para proceder al levantamiento de los restos del teniente Díez.

Redactada el acta funeraria preceptiva, el cortejo se dirigió a la iglesia de Santo Domingo donde se ofició un responso. Acto seguido el traslado se dirigió al ferrocarril para continuar trayecto hasta San Fernando. Ya en el Panteón, la oración laudatoria fúnebre fue pronunciada por el Comandante General de La Carraca D. Pascual Cervera.

Esquela de José L. Díez.
En el libro conmemorativo del Panteón de Marinos Ilustres se leen estas palabras dedicadas al jerezano: “Este oficial, al morir, joven aun por su edad, pero anciano ya por la extensión y profundidad de sus conocimientos, representa una gloria excelsa de la Marina en intelectualidad y valer científico, apreciado por cuantos tuvieron ocasión de tratarlo…El valor, alto espíritu del deber y los recursos que se vieron desplegar, no obstante su juventud, acusaron ya en él un oficial de sobresaliente mérito” (Vid.” Panteón de Marinos ilustres”, Centro de Ayudas a la Enseñanza de la Armada, San Fernando, 2005, p. 72. Agradezco la información facilitada por D. Felipe Rastrollo Suárez).

El Ayuntamiento de Jerez honró, también, la memoria de tan preclaro hijo, dando su nombre a una calle – la antigua de la Princesa o Bajada de la Cárcel- en atención a que el sabio marino había nacido en la casa número 1 de la calle Juan de Abarca, con fachada a la citada calle de la Princesa.

El acuerdo se llevó a cabo en sesión municipal de 23 de junio de 1897 en la que, además, se acordó que una comisión de su seno acompañase –como antes se ha reseñado- los restos hasta el Panteón.


El destructor “José Luis Díez”



El destructor “José Luis Díez” I.
La memoria histórica de José Luis Díez no terminó aquí. En 1927 el gobierno presidido por D. Miguel Primo de Rivera acordó construir en el arsenal de Cartagena un destructor, cabeza de flotilla, con el nombre de “José Luis Díez”, en homenaje al ilustre marino.

Sin prejuicio de agotar la historia de este navío que perpetúa el recuerdo del jerezano hasta su desguace en 1965, damos algunos datos curiosos de su vida marítima. Fue botado en 1928 y entregado a la Armada el 13.09.1929.

Recibe la bandera de combate el 27.03.1930. El acto se lleva a cabo en San Fernando y es relatado minuciosamente por “El Guadalete” (28.03.1930). La ceremonia volvió a reunir, de nuevo a la familia y viejos amigos de Díez. En nombre de la viuda Dª Victoria Lassaletta, actuó de madrina de la ceremonia su hija Josefina Díez.

El “José Luis Díez” frente al “Vulcano”.
Tras los actos protocolarios de rigor, la madrina, que portaba la medalla al Mérito Militar de su padre, leyó unas cuartillas en las que relacionó el acto con las misiones de paz e inteligencia. Sabiamente, supo aunar, de nuevo, los ideales que llevaron a su padre al Panteón.

Seguidamente, disertó el comandante de la nave Capitán de Fragata Fernando Delgado Otalaurruchi quien en su discurso se refirió a la biografía de José Luis Diez. El acto estuvo presidido por el Comandante General D. Eliseo Sanchís.

A partir de este momento los hitos del destructor son los siguientes: El cuatro de abril de 1932 varó en la isla de Ibiza y estuvo a punto de perderse. En julio de 1936, al inicio de la Guerra Civil, se encontraba en Cartagena mandado por el capitán de fragata Casimiro Carré. La tripulación depone a su comandante y se inclina por la fidelidad a la República. Se dirige a Alicante y contribuye a la defensa republicana de la ciudad.

El destructor “José Luis Díez” II.
En agosto de 1936 pone rumbo a Málaga y opera en el Estrecho. En septiembre de 1936 parte con la flota republicana hacia el Cantábrico donde opera de escolta y control de tráfico. En marzo de 1937 sufre un encuentro con el opositor destructor “Velasco”. Alegando problemas de máquinas se refugia en el puerto de Burdeos. Regresa a Santander.

En mayo de 1937 el Gobierno Vasco toma el control del barco. En agosto de 1937 sufre un encuentro con el opositor “Almirante Cervera”. Tras sufrir un ataque en el puerto de El Musel, se dirige a Falmouth. Sufre reparaciones en el puerto de El Havre, donde permanece hasta agosto de 1938. Disfrazado de destructor británico “H.M.S. Grenville” zarpa hacia el Estrecho, dirección Cartagena. Es descubierto y avistado. Recibe fuego, finalmente, por parte del crucero nacional “Canarias”. Se refugia en Gibraltar, donde permanece hasta diciembre de 1938.


Forzado a zarpar, es recibido con fuego por el minador “Vulcano” en operación combinada con los minadores “Marte” y “Júpiter” y el cañonero “Calvo Sotelo”. Huyendo y averiado, decide varar en la Playa de los Catalanes, a levante del Peñón. Es internado por las autoridades británicas y su tripulación apresada y devuelta a las autoridades de la República. El buque fue entregado a la flota nacional el 25 de marzo de 1939. Finalizada la Guerra Civil, fue reparado y modernizado.

He aquí los Comandantes del “José Luis Díez” hasta la finalización de la Guerra Civil:

  • 1929.- Capitán de Fragata Fernando Delgado Otalaurruchi.
  • 1930.- Capitán de Fragata Juan Benavente García de la Vega.
  • 1931.- Capitán de Fragata Hermenegildo Franco Salgado-Araujo.
  • 1932.- Capitán de Fragata Manuel Moreu Figueroa.
  • 1933.- Capitán de Fragata Francisco Benavente García de la Vega.
  • 1935.- Capitán de Fragata José María Aznar Bárcena.
  • 1936.- Capitán de Fragata Casimiro Carré Chicarro.
  • 1936.- Capitán de Corbeta Luis González de Ubieta.
  • 1936.- Alférez de Navío Carlos Moya Blanco.
  • 1937.- Capitán de Corbeta Horacio Pérez Pérez.
  • 1937.- Teniente de Navío Evaristo López Rodríguez.
  • 1937.- Capitán de Máquinas Pedro Loyola Larrañaga.
  • 1937.- Alférez de Navío José María García-Fresno Martínez.
  • 1937.- Capitán de Corbeta Horacio Pérez Pérez.
  • 1937.- Teniente de Navío José A. Castro Izaguirre.
  • 1939.- Capitán de Fragata José María Noval Fernández.
  • 1940.- Teniente de Navío Vicente Planelles Ripoll.

El primero de diciembre de 1965 figuró el destructor como baja en el servicio. Su último comandante fue el Capitán de Corbeta Eduardo Martínez de la Calleja. (Vid. "Buques de la Armada Española").


Datos finales


En relación con la familia del Teniente de Navío Díez hay que advertir que su esposa Doña Victoria de Lassaletta y Salazar falleció en Madrid el 10 de mayo de 1937, según escribió en su “Movimiento Nobiliario” José Miguel de Mayoralgo y Lodo (“Movimiento Nobiliario” de 1937-Defunciones). Su hija, Josefina L., a estas fechas, figuraba como notable escritora y experta en las artes bibliográficas.

En 1943, Cecilio Barberán escribía sobre ella estas palabras: “Esta distinguida artífice ha conseguido el milagro de resucitar encuadernaciones admirables que atesoran archivos de catedrales y de grandes casas españolas” (ABC de Madrid, “Horas de domingo”, 19.09.1943). En 1963 fue distinguida con el Premio Nacional de Artesanos Ejemplares (ABC de Madrid, 19.07.1963). Falleció en Madrid el dos de diciembre de 1969. La esquela dice: “Por expresa voluntad de la finada no se comunicó el entierro, que se verificó en la más estricta intimidad” (ABC de Madrid 05.12.1969). Era la misma que en un lejano día de 1930, al entregar la bandera del destructor “José Luis Díez”, había defendido la paz y la inteligencia.*

Manuel RUIZ LAGOS


* El presente artículo quiere significar mi modesto homenaje a la memoria histórica del ilustre marino que rotula con su nombre la calle donde nací. El nombre de esta calle y la imagen de la extinta casa número 16, confiscada y demolida por la vesania política de la postguerra española, acompañarán siempre mis recuerdos de infancia y adolescencia.


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