La fábrica de lápices de Jerez

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José Ignacio Gómez Palomeque



Cuando en el ecuador del siglo XIX llega a Jerez el emprendedor y propietario portuense Juan Vicente Vergara Lassaletta de importante familia gaditana de origen vasco, nuestra ciudad empezaba a confiar en el éxito de sus negocios vinateros y en su amplia repercusión por todo el mundo.(1)

Juan Vicente Vergara, durante su dilatada vida profesional fue banquero capitalista, jefe de la reputada y conocida Casa de Banca, que fundó en Jerez denominada Diez, Vergara y Cª junto a Luis Diez y Fdez. de la Somera en 1893, antecedente del Banco de Jerez primero y el Banco de Andalucía, después,(2), director gerente de la Sociedad de Abastecimiento de Aguas Potables, Diputado Provincial y sobre los primeros años del siglo XX, fabricante de alcohol etílico, negocio adquirido a Juan Marichalar, y propietario del famoso Cognac Fine Champagne que llevaría su nombre además de cosechero, almacenista y exportador de vinos. Todo este entramado vinatero lo poseería y trabajaría su bodega en los extensos terrenos denominados Huerta Pintada, situados cerca de lo que seria nueva estación de ferrocarril y junto al después parque público del Retiro.(3)

Juan Vicente Vergara, hijo de Eduardo y María casó con Maria Ana Quesada Caugh natural de Palamós .Al llegar a Jerez se afincan en una casa de la calle Santa Maria, número 15 donde nacen sus hijos José Mª, Mateo, nacido el 28 de Diciembre de 1871 y coprotagonista junto a su hermano Eduardo de la pequeña reseña de esta nueva industria., Manuel, Bartolomé y Concepción Vergara Quesada. La madre fallece y Juan Vicente casa en segundas nupcias con Josefa Sanchiz natural del Ferrol de cuyo matrimonio nacen Pilar y Eduardo Vergara Sanchiz que, como hemos referido anteriormente junto a su hermano mayor Mateo, iniciarán este negocio.(4)

Juan Vicente Vergara Lassaletta falleció en Jerez el 16 de Enero de 1900 en su residencia del recreo “la Salud” sito en el arrecife de la Cartuja en el pago de Montealegre a los 69 años de peritonitis hemorrágica (5)

El lápiz, es originario de Nuremberg. Los "bleystefftmachter" son conocidos en Nuremberg desde 1659. el fabricante Lothar Von Faber de Stein, cerca de Nuremberg, fue el primero en Alemania en utilizar modernas técnicas de fabricación y de esta forma convirtió el lápiz en un bien común. Hasta la fecha, las empresas de Nuremberg tales como Faber-Castell, Staedler y Lyro son líderes absolutos en la producción de lápices. En 1792 se cortaron las relaciones entre Francia e Inglaterra. Esto hizo que el ingeniero francés Jacques-Nicolás Conté, ideara unos lápices de grafito y arcilla, rodeados de madera de cedro. Pronto se impusieron en todo el mundo. aunque otras documentaciones indican que el verdadero inventor fue el hijo de un carpintero, el austriaco Josef Hardtmuth (6)

La inquietud de los hermanos Vergara por fomentar nuevas empresas al margen de las conocidas actividades vinateras se plasman en la iniciativa de crear este innovador negocio hasta ahora desconocido en España.

Así, el 5 de Octubre de 1910, se inaugura oficialmente la nueva fábrica de lápices de Jerez aunque ya estaba funcionando desde hace algún tiempo: “Los señores D. Mateo y D. Eduardo Vergara, que ya tienen establecida en Jerez su industria, la fabricación de cajas para envases y la fábrica de hielo, hace tiempo decidieron establecer en esta ciudad una fábrica de lápices, industria que no existía en España.” (7)

Al acto de recorrer todas las instalaciones de los distintos departamentos de dicha industria fueron invitados personalidades de la ciudad y amplia representación de los medios de comunicación. En Jerez, en 1910 se editaban nada menos que nueve diarios o semanarios como eran: “El Guadalete”, “El Mensajero”, “El Eco de Jerez”, “Diario de Jerez”, “La Lucha”, “Jerez Moderno” “Boletín Oficial de la Cámara de Comercio”o “El Árbol Católico” además de otras pequeñas publicaciones de menor entidad. (8)

La idea de montar la fábrica costó su tiempo pues el temor de que el negocio no diera el fruto buscado hizo que su preparación y estudio fuera pormenorizado en todos sus detalles: “Los señores Vergara trajeron la maquinaria, empezando sus ensayos con gran cautela, no queriendo con razón exponerse a las críticas que los ensayos desgraciados suelen atraer sobre las industrias perjudicándolas, siendo de la crítica por desgracia, nuestro pueblo, una especialidad, pues aquí a todo el que desea establecer algún adelanto o sobresalir en algo, por propio esfuerzo, lejos de ayudársele, se le persigue y causa todo el daño que se puede, es un hecho que consignamos con pena, pero que desgraciadamente caracteriza a nuestro pueblo.”(9)

Al igual que las otras industrias que poseía la familia Vergara como eran la fábrica de hielo y la de construcción de envases de madera para las bodegas, ésta de lápices se situaba en los extensos terrenos que dicha familia poseía en la llamada Huerta Pintada, situada al final de la actual calle Ferrocarril, cerca de la estación y junto al futuro parque del Retiro entonces propiedad de Luis de Isasi.

La dificultad de montar el negocio lo demuestra la variedad de la procedencia de sus componentes:.”Los señores Vergara han empezado a importar curiosísimas máquinas, todas ellas de patente, así mismo han tenido que traer maderas especiales florosas especiales para lápices. El grafito han tenido que importarlo de la Bohemia, México e Inglaterra para las clases finas, habiendo adquirido en España el destinado para las clases denominadas ordinarias. Asimismo adquirieron maderas españolas para la clase más corriente de lápices” (10)

El grafito se descubrió en 1564, en Cumberland, (Inglaterra), cercana a la frontera con Escocia). esto permitió la invención de los lápices de grafito partir de la mitad del siglo XVII, las minas inglesas de grafito eran explotadas por la corona, y servían también para la fundición de cañones y su producción estaba muy reglamentada, por lo que se penaba con pena de muerte al obrero que llegara a extraer un fragmento de dicho material. En 1760, el químico Kaspar Faber, artesano de Baviera, Alemania, mezcló grafito con polvo de azufre, antimonio y resinas, hasta que dio con una masa espesa y viscosa que, convertida en varita, se conservaba más firme que el grafito puro. (11) La confección de los lápices con los medios de entonces y siempre situándonos en el contexto de aquellos primeros años del siglo XX sería extremadamente compleja como lo demuestra la descripción que hacen algunos de los invitados al acto que no dejaron de sorprenderse: “En la serrerïa tienen un personal muy apto, pues las máquinas son de una precisión extremada para la diferentes dimensiones y ranuras. Las primeras operaciones de la fabricación de los lápices son, pues, las de serrar las maderas y tornearlas, haciéndose las ranuras para luego poder ajustarles las barras de grafito. Las sierras automáticas son de disco y de cinta, con sujeción a los últimos modelos, una de ellas, la de más fuerza, puede cortar piezas de 84 centímetros de altura. Los motores ingleses son de gas rico con fuerza de 35 y 20 caballos.

Pasados estos talleres, nos trasladamos a los del grafito. En ellos se muele esta sustancia mineral, con piedras de una dureza enorme, y se obtiene la masa que ha de formar la barra o mina del lápiz. Estas máquinas elaboran toda clase de barras en negro, en colores, pastel, anilinas, de copiar, de tinta, etc.

Contiene este departamento varios molinos.

Después de hecha la pasta de grafito, pasa a unos laminadores muy potentes para buscar homogeneidad en las masas. De aquí salen preparadas para entrar en la prensa que es de suma potencia, y en ellas se fabrica la mina a los diámetros necesarios, haciéndoles pasar por matrices que tienen que ser de piedras durísimas, de diamante o zafiros .Estas prensas son automáticas.

Todas estas operaciones están intercaladas por el acto de secar la pasta en estufas secaderos, decantadores de agua, etc. Existiendo en el departamento operarias exclusivas para trabajar las barras, enderezándolas y cortándolas a la medida que han de llevar.

Una vez fabricada la barra y seca, entra en crisoles especiales , en hornos de alta temperatura y donde adquieran las barras el grado de dureza que se desea. Esta operación es sumamente difícil, de alta inteligencia y mucho cuidado, pues del temple que adquiera la barra, dependerá su calidad. Lista la barra, viene la madera que ya ha sido ya cortada convenientemente por la sierra y se pasa a preparar el interior del lápiz ranurándole y cepillándole para poder introducirle la barra, lo que se hace en un departamento especial donde varios operarios preparan la caldera del encolado, estufas, secadero de planchetas y multitud de prensa, terminada la operación quedando ya el lápiz concluido en bruto .Después pasa a máquinas ingeniosísimas, que automáticamente tallan el lápiz en la forma que se quiere con prontitud asombrosa. Dan estas máquinas 3.500 revoluciones por minuto. Una vez construido el lápiz pasa a máquinas que pulimentan su superficie con lijas y cuchillas, las cuales o dejan tan perfectamente preparado, que ya no falta más que el pintado, faena que se hace también por máquinas curiosísimas, las cuales dan el color que se desee, merced a potentes estufas, con el color apetecido.

Después entran los lápices en máquinas especiales para ser marcados a fuego, en oro, plata o colores.” (12)

En la contratación de los obreros que debían hacerse cargo de la tarea especializada de la fabricación, tanto Mateo como Eduardo Vergara dispusieron que ante todo y después de ardua preparación, fueran jerezanos, medida que por todos los estamentos de la ciudad, tanto sindicales como patronales fue muy valorada: “Todas estas múltiples operaciones que requiere la fabricación de lápices, tienen que ser ejecutadas por personal muy perito e inteligente por lo que los señores Vergara, se han esmerado escogiendo el personal de la localidad, enseñándolo perfectamente y logrando hoy tenerlo sumamente hábil, y además hijos de Jerez. Esto era una cosa perfectamente ignorada para la mayor parte de la ciudad” (13) Entre ellos citaremos al maestro de lápices D. Ramón Marios y al aserrador D. Mateo Romero, ambos naturales de Jerez, quienes aprendieron en corto tiempo, con rara perfección, este, entonces, extraño y exótico arte.

Viendo el número de obreros que operaban en la industria: “Hoy trabajan ya en la fábrica de lápices de los Sres. Vergara unas 25 mujeres y más de 60 entre hombres y niños. El trabajo está establecido con mucho orden y conciencia La duración de la jornada es de 8 horas y el precio del exceso de las horas de trabajo. La duración de la jornada es de 8 horas y el precio del exceso de las horas de trabajo supletorio se estipula aparte” (14)

El 16 de Noviembre de 1900 salió a la luz una ley firmada por la entonces regente Maria Cristina sobre la regularización del Trabajo de mujeres y niños donde entre otras resoluciones estipula que “los niños de ambos sexos mayores de diez y menores de catorce años podrán ser admitidos en el trabajo por tiempo que no excederá en seis horas en los trabajos industriales y ocho en los mercantiles. Los que se encuentren en estos casos no podrán entrar a trabajar antes de las siete de la mañana en los meses de Noviembre a Marzo y antes de las seis en los meses de Abril a Octubre. Otra resolución ordenaba que” cuando un menor de catorce años necesite instrucción primaria y religiosa bastará para que se le concedan las dos horas que estipula el artículo 8º de la Ley con que el padre, madre o tutor hagan la declaración ante el patrono de que no la han recibido “ En cuanto a las mujeres, “aquellas que hayan entrado en el octavo mes de embarazo podrán solicitar al patrono el cese en el trabajo teniendo derecho a que se le reserve el puesto de ocupaba hasta tres semanas después del alumbramiento” (15), Aunque no sabemos cuántos niños habría en la fábrica, imaginamos que seguramente los patronos Vergara conocerían la ley.

Los sueldos de las mujeres aún no siendo verdaderamente exagerados, cuentan los informados de las nóminas acerca de las trabajadoras de la fábrica, donde habría que hacer constar que el precio en 1910 por ejemplo de un billete de tren desde Jerez a El Puerto de Santa María en tercera categoría, que era la mas barata, era de 1.50 ptas. “Las mujeres sacan un jornal muy aceptable en este país para su sexo pues sacan de una a dos pesetas por día.” Otra característica de la industria y que lo debiera ser en cualquiera de la época aunque muchas veces no se cumplía era el estado de ánimo de los obreros donde los señores Vergara se esmeraban así como en las condiciones higiénicas donde: “Diversos aparatos absorben las virutas y el polvo de las máquinas y talleres haciendo conservar el aire puro e higiénico.” (16)

Un dato importante es que según la información la actividad de la fabricación de lápices a nivel oficial fue la primera del estado español aunque después aparecerían otras pocas esparcidas por el territorio nacional como la fábrica “Hispania” situada en la ciudad gallega del Ferrol.: “Terminaremos haciendo constar que los señores M y E Vergara son los primeros que han establecido en España esta curiosa y difícil industria habiendo obtenido por ello patente de introducción.”(17)

Los medios de comunicación tras la visita a esta nueva iniciativa productiva en Jerez, se quejaron amargamente de que no salieran a la luz otros señores emprendedores que solventaran la situación de paro alarmante que realmente azotaba a la ciudad, y que con unas efímeras y rácanas actuaciones municipales parecía que se iba a solucionar:

Los señores D. Mateo y D. Eduardo Vergara han dado a Jerez con el establecimiento de su nueva industria un alto ejemplo que imitar a los capitalistas inactivos, por desgracia que existen en nuestra población, cuando con sus capitales podrían hacer la felicidad de muchísimas familias sin perjudicarse en lo más mínimo antes por el contrario, sacando muy buenas utilidades a dichos capitales.

Felicitamos cordialmente a nuestros queridos amigos señores Vergara por su laboriosidad e iniciativa, ambas que heredan de su señor padre D. Juan Vicente, de buena memoria .Ojalá los capitalistas jerezanos emprendieran el provechoso camino de la industria, estableciendo en nuestra población tantas fábricas como está pidiendo el consumo, siendo las más necesarias las de papel, tejidos de todas clases y destilerías. Dichosos los señores como los de Vergara pueden llevar un pedazo de pan a la boca de muchas familias que lo ganan honradamente, al propio tiempo que ellos acrecientan su fortuna.

Vengan, pues, pronto los imitadores de su conducta, para que no tengan que emigrar los obreros a países extranjeros por no poder ganar en su país un pedazo de pan con que acallar el hambre.”(18)

Para finalizar y al estar relacionado con la intensa actividad empresarial de esta familia, como ya comentamos, tanto la fábrica de envases de madera para el vino como la de hielo, heredadas de Juan Vicente Vergara, estaban funcionando antes de que la industria de fabricación de lápices empezara a andar. Los hermanos Vergara, en su afán de publicitar todas sus actividades, idearon un tipo de anuncio referente a la fábrica de hielo que encontramos el diario local “El Guadalete” donde demuestran su originalidad por captar clientes. Este consistía, junto a la información breve del negocio, en unas pequeñas recetas relacionadas con el producto que vendían De las cuales insertamos algunas como curiosidad:

Helado de Té. 20 gr. De té fino se echan en una olla de barro vidriado, se cubre luego con un litro de leche hirviendo, dejándola borbotear lentamente durante ½ hora tapando la olla. Luego se cuela por un colador. 10 yemas de huevo se baten con 200 gr. De azúcar y la leche anterior, se añaden por cucharadas, revolviendo todo lentamente sobre un fuego templado, hasta que esté a punto de hervir y metiéndolo de un golpe en una fuente honda donde se enfría meneándolo siempre. Después se hiela en máquina.”(19)

Helado de Moscatel. Una libra de uva de moscatel pasada por un cedazo, ½ libra de azúcar y ½ litro de agua. Batir dos claras a punto de nieve unirlo todo y ponerlo a helar en máquina” (20) elgu12/8/1914 Una libra equivalía a ½ kilogramo aproximadamente.

Ponche Helado 3 yemas de huevo, 1 litro de leche y 4 cucharadas grandes de azúcar. Batir bien las yemas con el azúcar, añadir a la leche y ponerlo al fuego sin que hierva. Helarlo en la máquina y cuando esté bien duro y en el momento de servirlo, batir 3 claras a punto de nieve con un ñoco de azúcar, unirlas al helado ya servido en ponchera, agregándole un copa de ron”.(21)


Autor: José I. Gómez Palomeque


NOTAS BIBLIOGRAFICAS.


(1) AMJF. Padrón Mpal. Barrio de S. Pedro. 1899 tomo 805
(2) Revista Grupo Banco Popular, Mayo 2006
(3) “Reseña de las Bodegas de Jerez.” R. Mena y Sobrino. Litografía Jerezana Jerez, 1900
(4) AMJF. Padrón IDEM (1)
(5) AMJF. Cementerio, Registro General de Defunciones, Tomo 156, nº 110
(6) WWW.LÁPIZ-O.COM
(7) Diario “El Guadalete”5/10/1910
(8) Guía Oficial de Jerez 1910
(9) Diario “El Guadalete” ídem
(10) Diario “El Guadalete” ibidem
(11) WWW.LAPIZ-O.COM
(12) Diario “El Guadalete” ibidem
(13) Diario “El Guadalete” ibidem
(14) Diario “ El Guadalete” ibidem
(15) Gaceta de Madrid, 16/11/1900
(16) Diario “El Guadalete” ibidem
(17) Diario “El Guadalete” ibidem
(18) Diario “El Guadalete” ibidem
(19) Diario “El Guadalete” 26/8/1914
(20) Diario “El Guadalete” 12/8/1914
(21) Diario “El Guadalete” 19/8/1914

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