Las Casas de Empeño

De JerezSiempre
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LAS CASAS DE EMPEÑO



Enrique Oliva Amaya


Estas eran casas particulares y casi siempre de una familia con dinero, que tras sacar la correspondiente «licencia municipal» para estas clases de industrias o comercios (para ello había el antiguo Ministerio de Industria y Comercio), las abrían al público y eran muy parecidas al antiguo Monte de Piedad, pero más «señorito».

En esas Casas, sólo te admitían cosas de gran valor, para que luego pudiera tener una buena venta en el caso de no desempeñarlo; por ejemplo, relojes de oro y plata, pero andando; (los de níquel o metal no valían), mantones de Manila, que entonces se usaban mucho; alhajas de oro y plata; anillos de oro y de piedras preciosas; abanicos de nácar y pericones; conchas y caracolas de gran tamaño, guardapelos de oro y plata, gemelos, impertinentes y gafas de oro; pero no admitían ropa ni telas, como no fueran de gran valor; seda, terciopelo, etc., etc.

Pasado el período de empeño y no llegar su dueño a renovarlo o a recogerlo, y una vez dejado allí, estos no pasaban a subastas, sino que cada Casa tenía sus vendedores particulares, los cuales a su vez, tenían a sus clientes propios, a los que les llevaban la mercancía, objeto del «desempeño» que no se había hecho, los cuales con las correspondientes «carta de garantía de procedencia» se podían vender al público, y estos particulares se quedaban con lo que les interesaba y el resto pasaba a otros y así hasta que se terminaban los vendibles.

Estos señores vendedores tenían unas listas con los artículos que a sus clientes íes interesaban y una vez que conseguían algunos de ellos, se lo llevaban para su venta.

Estas Casas de Empeño también han desaparecido, si no todas, la mayoría, pues en la actualidad, yo no conozco ya ninguna; sólo quedan los «anticuarios» pero estos centros son distintos, aquí no se «empeña» nada, sólo son Casas de «Compra y Ventas».

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