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(Informe elaborado por Casto Sánchez Mellado para acompañar la solicitud de declaración de Bien de Interés Cultural como paso previo para la declaración de Patrimonio de la Humanidad) Jerez2020


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OTROS INMUEBLES QUE CONFORMAN EL CONJUNTO
"JEREZ, CIUDAD DEL VINO"


El eje sobre el que descansa la propuesta de declaración de B.I.C. del conjunto "Jerez, ciudad del vino" es, sin duda, la bodega. Pero difícilmente se comprendería el efecto que sobre la ciudad ha tenido y tiene "la cultura del vino de Jerez" si no se complementara la propuesta con otros inmuebles que igualmente la conforman.

En primer lugar los palacios y residencias de las familias bodegueras de nuestra ciudad; de extraordinario valor histórico, cultural y turístico.


En la edad moderna, la ciudad de Jerez destaca por su nutrido clero y su numerosa y distinguida nobleza "que confería a la población su peculiar carácter aristocrático, plasmado a nivel urbanístico en el gran número de palacios y casas solariegas distribuidos por el conjunto de la ciudad" (21).

En el siglo XVIII, el auge económico se traduce en la mejora de los viejos palacios y la construcción de otros nuevos menos austeros que los anteriores. Alguno de ellos, como el Palacio de Bertemati o el Palacio del Marqués de Montana pertenecen a familias que mantienen relación con el negocio del vino.

Ya en la segunda mitad del siglo XVIII negociantes de Gran Bretaña e Irlanda (Gordon, Murphy, Osborne...) y de Francia (Haurie, Domecq) se instalan en Jerez y El Puerto de Santa María (22) . Pero junto a los venidos de más allá de nuestras fronteras, hubo un importante conjunto de bodegueros residentes en la ciudad y nacidos en la provincia de Cádiz (caso de Manuel María González Ángel, fundador de la empresa González Byass) o en otras de España, "que en muchas ocasiones su aportación en trabajo y en capital fue superior, en su conjunto, al de los extractores venidos de otros países" (23).

Durante el siglo XIX, señala María Dolores Lozano, "la construcción de grandes mansiones continuó, y ya no sólo por parte de la nobleza, sino sobre todo por parte de la acaudalada burguesía que surge al calor de la pujante industria vinatera". Calles como Corredera, Caballeros, Porvera, Lealas, Sevilla, etc., modifican el paisaje urbano de la ciudad con la edificación de numerosos palacios burgueses, que aún se mantienen en la actualidad (24).

El profesor Ramos Santana ha señalado que sería sumamente interesante hacer una geografía de las residencias de los bodegueros -en qué zona de la ciudad viven- y un recuento de la construcción o compra de sus grandes casas. En general comprobaríamos que predomina un estilo de mansiones que nos recuerdan el estilo de las grandes casas inglesas, con jardines, amplias zonas de césped, setos... así como abunda la compra de grandes palacios y viejas mansiones señoriales, construcciones destacadas, representativas en épocas anteriores, y en la propia, del poder y la riqueza" (25) .

La relación de palacios, mansiones, casas burguesas... en Jerez es extraordinaria. Mucho y bueno es lo que se conserva en Jerez relacionado con la residencia de los señores del vino. Podríamos destacar al menos tres modelos distintos: el palacio señorial, como el Palacio Domecq -palacio edificado en el siglo XVIII por orden del Marqués de Montana-; el palacio de recreo, como el Recreo de las Cadenas -construido por Pemartín y diseñado por Garnier al estilo de la Opera de París; hoy sede de la Escuela Andaluza de Arte Ecuestre-; y el caserón-burgués, que llena calles enteras de la morfología urbana de la ciudad de Jerez.

Sin intención de exhaustividad relacionamos algunos inmuebles de uso residencial de la ciudad que, en nuestra opinión, tienen o han tenido alguna relación con la cultura del vino de Jerez.



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