Shakespeare y el Jerez

De JerezSiempre
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José Luis Jiménez García
jerezdecine.com


La pasión de Shakespeare por el 'sherris-sack' se paga con olvido en Jerez


De todos es conocido el final del famoso monólogo con el que el personaje de Fasltaff, en la obra de William Shakespeare, escrita en 1597, alienta al príncipe Harry antes de la batalla: «Si mil hijos tuviera el primer principio humano que les enseñaría sería de abjurar de toda bebida insípida y dedicarse por entero al jerez» (Enrique IV, segunda parte, esc. III, act. IV). Un texto que puede ser considerado el más bello y completo homenaje dedicado a los vinos de Jerez que nunca se haya hecho en la Literatura universal, y que Orson Welles, admirador de este autor y del jerez, repetiría siglos después en la adaptación a la pantalla grande de esta obra, "Campanadas a medianoche" (1965).

El autor más importante en lengua inglesa de todos los tiempos era un buen conocedor de los vinos de Jerez, vino que apreciaba hasta el punto de incluirlo en ocho de sus obras, y mencionándolo en unas cincuenta ocasiones con el primitivo nombre de sherris o sherris-sack. He aquí la relación de títulos: Enrique VI (1590), La doma de la bravía (1593), Enrique IV. 1ª y 2ª parte (1597), Enrique V (1598), Las alegres comadres de Windsor (1599), La noche de Epifanía (1600), y La tempestad (1613).

Su pasión por el sack era compartida por sus amigos y contemporáneos, muchos de ellos dramaturgos de fama en la corte de la reina Isabel I, como John Fletcher, Francis Beaumont, John Donne, Robert Herrick o Michael Drayton, que solían beberlo en la Mermaid Tavern o en la Board's Head, en Londres. Algunos de los cuales, como Ben Jonson, ya llamaban sherry («Sack? You said but ee'n now it should be Sherry»).

Ello fue debido, en gran parte, a la entrada en los mercados de Londres de las tres mil botas de jerez que Drake capturó en Cádiz en 1587.

En 1956 la organización de la IX Fiesta de la Vendimia tuvo la feliz idea de promover la erección de un monolito conmemorativo a Shakespeare, obra del escultor jerezano, Francisco Pinto Berraquero, en justo reconocimiento a tan hermosas referencias a nuestros vinos.

Pero los actuales continuadores de los actos festivos en torno a la vendimia de Jerez se han olvidado de Shakespeare, de sus inmortales palabras y del monumento. Su estado actual es lamentable tal como podemos ver en la imagen adjunta, deterioro y mal estado que ha sido denunciado reiteradamente por el que suscribe, sin que nadie haya hecho nada hasta el momento. ¿Cómo pretendemos hacer una Ruta del Vino en Jerez si nuestro mejor publicista es despreciado de esta manera por instituciones oficiales y privadas que deberían mimar su memoria?

Uniéndose a este homenaje oficial algunas bodegas jerezanas, las de vínculos más ingleses, lanzaron unos años después para el mercado internacional algunas marcas con referencias al gran bardo inglés y sus creaciones teatrales. Podemos mencionar la de Wisdom&Warter y su Bone Dry Fino «William Shakespeare-Tavern Mermaid», reproduciendo en la etiqueta el más famoso y conocido retrato del escritor, o bien las dos de Williams&Humbert, como el Finest sweet sherry, «As you like it», y el amontillado superior, «Winter's Tale», en homenaje a dos de las obras del dramaturgo inglés.

Para una mayor información sobre este aspecto poco estudiado del escritor se pueden ver los trabajos de André L. Simon en «Wine in Shakespeare's Days and Shakespeare's Plays» (The Curwen Press, 1964), o bien el de Pedro I. Duque, «Shakespeare y el vino español» (revista Arbor, nº 425, 1981).

Ni todas las campañas publicitarias lanzadas por el Consejo Regulador del Marco han sido capaces de superar la repercusión que las palabras de Shakespeare sobre el jerez han tenido desde hace 500 años. Seamos capaces de aprender de la historia. El jerez es uno de los vinos con más aval cultural, por eso no podemos mirar al futuro con esperanza si no sabemos verdaderamente cual ha sido nuestro glorioso pasado. La ciudad de Jerez, sus bodegas e instituciones públicas y privadas, tienen contraída una gran deuda con el dramaturgo inglés.

Ahora que nuestros políticos se devanan las seseras sobre los contenidos que ha de tener la celebración del nacimiento del nuevo vino durante los actos de la vendimia en Jerez, bien podría considerarse incluir con carácter permanente un homenaje al escritor que más y mejor promoción ha hecho del jerez en su obra, reconocida y apreciada en todo el mundo.

Como diría el personaje de Iago en Otelo: «El buen vino es un compañero ideal, si se sabe apreciar» («Good wine is a good familiar creature, if it be well used»).

Apreciemos, por tanto, nuestros espléndidos vinos, y siempre nos recompensará como lo ha hecho durante tantos siglos, alegrando nuestros corazones e inspirándonos en bellos pensamientos al igual que hizo con Shakespeare.


Jósé Luis Jiménez García