Xerez Sadunia

De JerezSiempre

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Volver Historia Jerezana
Joaquín Naranjo Guerrero
Jerez 26 – 5 - 2008
Introducción


El contenido de esta página sobre Xerez Sadunia está en fase de elaboración.

Capítulo 1 Introducción Carnavales Gran Zulema Blanca Paloma Los Toros
Capítulo 2 Personajes Higos chumbos Indumentarias Casas- Palacios La Música Tabanco-tiendas El Caballo
El Toro El Deporte La juventud Calle Larga Escuela Prensa El transporte Pregonando Mirada atrás
Capítulo 3 Roma y El Teatro Circo Romano Capítulo 4 Los Visigodos
Capítulo 5 Los Arabes Corpus Christi Valencia Andalucía Lola de España Flamenco
Capítulo 6 Fiesta, Cante y Baile Capítulo 7 Moros y Cristianos Capítulo 8 Al Andalus



CAPÍTULO Nº 1


Es en la vida de los humanos, donde se producen las más diversas mutaciones y los más curiosos fenómenos de orden moral y psicológico.

Siguiendo un orden cronológico, son varias las etapas que necesariamente tenemos que recorrer en el axiomático periplo de nuestra vida, y todos estos periodos están adornados de muy diversa connotaciones. Es en principio la primaveral niñez la que aflora con inusitado vigor y, es por ello que llevados de nuestra natural curiosidad, mostremos un claro interés por saber y analizar todo cuanto se desarrolla en nuestro entorno. Ante tantas inquietudes, nosotros los mayores estamos obligados a darles las máximas explicaciones, y las más acertadas posibles. Los hombres a través de milenios, a tenido la perentoria necesidad del trabajo y el estudio para su natural desarrollo y su sustento. Pero así mismo le ha sido preciso el descanso, el asueto y las fiestas. ¿Quien no recuerda con infinita nostalgia, aquellos inocentes juegos de nuestra infancia? La billalda, la piola, las canicas y las cajetas… Y no digamos con la inmensa ilusión que esperábamos la mágica noche de reyes esperando que los magos nos dejaran en la ventana la clásica rueda de latón, o la espantosa pepota de cartón.

Es así como el abuelo Justino, hombre inquieto y adornado de una mediana cultura, curtido en todos los avatares de la vida, trataba de conducir por los mejores y llanos senderos a su inquieto y despierto nieto Alejandro.

-Para empezar este interesante relato, debo decirte hijo, que nuestra amada España siempre ha sido un país misterioso y controvertido, donde se han dado y se siguen dando una buena serie de enormes contrastes en todos los aspectos, lo mismo morales, sociológicos, religiosos y festeros, que nos hacen pensar profundamente y analizar su historia desde sus orígenes más remotos.

Está claro, que si hacemos un imaginario recorrido por la superficie de su piel de toro y nos trasladamos a épocas profundas, veríamos con intensa luminosidad aquellas descripciones que nos hacen los antiguos geógrafos que recorrieron este rincón de Andalucía como fueron: Estrabon, Plinio, Eródoto, Avieno y hasta el alemán Schulten.-

Toda esta zarandaja de nombres desconocidos para el muchacho Alejandro, algo sorprendido escuchaba con mucha atención, pues ya empezaba a salir de la adolescencia cuyo periodo es sumamente interesante y fundamental en el ser humano.

Está relativamente aclarado, que dentro de la península ibérica existió la ya tan comentada región de Tartesso y, dentro de ella necesariamente sus correspondientes núcleos de población, los cuales en muchos pasajes de estos geógrafos no están bien definidos, quizás debido a la profunda transformación orográfica que ella a sufrido a lo largo de tres mil años, pues según nos relata Estrabon, estaba surcada por riachuelos, algunos de ellos navegables que la dividía en varias islas.

También debido y según nos relata el investigador Jorge Alonso, que la elevación del mar era muy superior: estimada de diez a doce metros sobre el nivel actual. Es curioso observar, como todavía guardamos algunas de las costumbres que estas antiguas civilizaciones nos legaron y que se reflejan en nuestro folclore. Basta contemplar la indumentaria de una andaluza para adivinar en ella su oriental procedencia, en sus bailes, su música y el gracejo en el movimiento de sus brazos, que nos recuerda a una auténtica Geisha. Sin duda todo eso denota, que traemos congénito el ser un pueblo alegre, noble y confiado.


España, que ellos llamaron Tierra de conejos, es un país fundamentalmente montañoso, que en aquella lejana época era casi impenetrable y selvático, del que los historiadores han dicho: “que un simio podía cruzarla sobre los árboles sin tocar el suelo”.

Es evidente que nuestros primeros invasores ante tan halagüeñas perspectivas, se dispusieron a rotular la tierra abriendo caminos hacia el interior y conquistando grandes espacios, que ellos de forma equitativa y comunal se repartían. Durante siglos fueron los grandes impulsores y creadores de la agricultura, pues como es de suponer y al encontrar una tierra virgen enormemente fructífera, se vieron precisados a realizar unos estudios agronómicos profundos, producto de su gran sentido analítico y de observación, introduciendo los sistemas de regadíos que ya eran conocidos en Mesopotamia y en otros lugares de oriente, cercanos a ellos. Y como cosa muy importante para nuestra región y a través de los marineros fenicios que recorrían el mundo, nos introdujeron la vid en sus más variados matices importada de Sidón, por encontrar similares características en nuestra región, que más tarde llamaron Sidonia o Sidunia. Este delicioso fruto, por el que a lo largo de milenios fuimos conocidos, es sin duda el vehículo más idóneo para estimular la placidez y la alegría; por ello se hizo imprescindible en todas las manifestaciones festeras, de patricios y plebeyos en todo el mundo.

Ellos ya conocían el alfabeto, el tinte, la púrpura, el cristal y a la vez grandes constructores de barcos, a los que les imprimían unas características muy especiales

Al mismo tiempo como es lógico pensar, nos legaron sus costumbres y nos imprimieron su huella, en todas las manifestaciones culturales más usuales.

Después de haber pasado numerosas civilizaciones por nuestra región dejándonos una larga estela de alegres costumbres durante tres milenios, los investigadores nos recuerdan, que fueron muchas las expresiones de fiestas legadas por ellos, las que se hicieron famosas en el mundo conocido de aquella arcaica y esplendorosa época.

Todo es debido sin duda, por esta amalgama de tan variadas civilizaciones por las que fuimos invadidos, se ha ido forjando en el pueblo esa nuestra especial y diversa personalidad que nos caracteriza. Nuestro hoy llamado Jerez de la Frontera, ha tenido varios emplazamientos y otras tantas denominaciones, motivos por lo que los historiadores la han calificado como la ciudad misteriosa. La mayoría de estos opinan, que fue una colonia fenicia que estos llamaron Xera. Derivando de aquí esta descomposición por otros tantos invasores, Cerit, Ceret, Seritiun, Xeret, Cereto y hasta los árabes que la denominaron: Xeris Sidunia o Sidonia. Es por todo ello que en esta inmediata época pasada, formaban legión los muchachos en los que anidaban unos enormes deseos de saber y analizar todo cuanto en la historia de nuestra luminosa región se menciona.

-Y fui yo mi querido nieto Alejandro, uno de aquellos muchachos como tu, deseosos de saber, los que para tener acceso a la investigación y la cultura, tuvimos que afrontar una verdadera odisea.

-No comprendo abuelo porqué teníais esos obstáculos-.

-Quizás fuera, mi querido nieto, por no ser la pobre indumentaria de aquella deprimente época, la más apropiada para frecuentar las bibliotecas y archivos, ni mucho menos en unos tiempos donde la cultura estaba reservada a ciertas elites de la sociedad.

Pero nosotros con machacona insistencia y burlando la extremada vigilancia de aquella desusada y obsoleta biblioteca, nos deslizábamos con frecuencia en su interior, y siempre con la ayuda de un joven empleado, que jugándose el puesto, nos facilitaba el material pedagógico para poder desarrollar nuestra labor investigadora y efectiva

Nuestro entrañable amigo bibliotecario, velador de dicho culto recinto, se conocía palmo a palmo hasta el más recóndito lugar de aquel amontonamiento literario: como el más veterano ratón de biblioteca.-


Este organismo como emporio de cultura, fue creado en Jerez en el año 1873 por el efímero e ilustre alcalde el Dr. Don Francisco Revuelta y Montel, para conmemorar la muerte de Cervantes.

Este recordado señor, coincidiendo con la época de la primera República llamada “la Flaca” por su corta permanencia de once meses de mandato, fue creador, además de varios proyectos importantes, entre ellos la organización de nuestra Policía Municipal, contribuyendo con esto en gran medida al desarrollo económico y cultural de nuestra querida ciudad. Con ese afán desmedido de investigación que siempre se despertó en el ser humano, queriendo desvelar la misteriosa trama de la vida, fue el motivo fundamental que diera origen a la creación de esas interesantes bibliotecas, pretendiendo preservar y acumular toda la sabiduría humana para el conocimiento de las futuras generaciones. Tuvieron estas su origen, según nos comunica la historia, en la ciudad sumeria Neppur, territorio situado al sur de Mesopotamia, en el año 3200 a. de C. En un templo de esta ciudad se encontraron miles de tablillas, que contenían numerosos escritos y composiciones literarias de escrituras cuneiformes: la cual ha sido considerada como la primera del mundo. Gracias a la labor aglutinadora de aquellos monjes, y por suponer esto una fuente benefactora para su futura supervivencia, han llegado hasta nuestro día algunos vestigios bibliográficos que nos han permitido adquirir profundos conocimientos de la historia y la cultura: y no lamentablemente a nivel de todas las clases sociales y con la eficacia deseada. No sería justo dejar de mencionar a la famosa y grandiosa de Alejandría, creada por el rey egipcio Tolomeo I a comienzo del sigo III a. de C. Esta fue considerada el núcleo de erudición más importante del periodo helenístico, y que fue quemada sin ninguna consideración por los árabes en el siglo VII de nuestra era. Es curioso observar como a lo largo de la historia y en sus múltiples periodos, se han ido conservando a trancas y barrancas, ante una terrible y sistemática oposición estos emporios de cultura, los que el pueblo sagaz e intuitivo ha sabido conservar una mínima parte de ello durante miles de años, los cuales han llegado hasta nuestros días con una lozanía impresionante.

En Jerez, siempre existió un desmedido interés por la cultura; y no desgraciadamente a todos los niveles de la sociedad, pues el pueblo de abajo poco acceso tuvo nunca a este preciado menester.

Desde los principios de la dominación árabe en España, el Islam desarrolló una loable actividad pedagógica creando múltiples bibliotecas. Fue sin duda la cordobesa una de las mayores del mundo, donde era obligado consultarla, y a la que acudían los más destacados eruditos del mundo conocido. Es por ello que nos sorprenda ese cambio tan radical de los islamitas, elogiando la ilustración; muy a pesar de la terrible oposición ejercida por la religión islámica en siglos posteriores, haciendo desaparecer todo aquello que no comulgara con sus creencias religiosas. Pero en España, los árabes desde los principios de su invasión y conquista, se trazaron unas estrictas normas de tolerancia con el pueblo, compatibilizando con sus costumbres y creencias, que en algunos casos todavía perduran. Es por todo ello que en Jerez desde aquella floreciente época, se fueron organizando algunas bibliotecas particulares creadas por desprendidos oligarcas, haciendo posible la difusión de la literatura. Es digna de recordar, aquella enorme colección creada por aquel estimable señor que se llamó: don Miguel María Pané (Marques de Villapanés) dejando nuestro misterioso mundo el año 1828.


Este relevante mecenas intelectual, asustado quizás por los destacados acontecimiento políticos y sociales que en aquellos años se fueron sucediendo, o por esotéricos motivos sentimentales, dejó dispuesto: que luego de su muerte se pusiera a buen recaudo aquella enorme colección de libros, que estaba compuesta de unos once mil volúmenes, además de veinte manuscritos, entre ellos un Diurno en pergaminos del siglo XV, adornado de delicadas viñetas y valiosos gravados. Aquella recopilación fue la ardua labor de incontables años y, con un alto valor histórico incalculable. Nos comenta el historiador jerezano Joaquín Portillo, que tuvo ocasión de ver varios ejemplares antiquísimos: un Marco Julio Cicerón editado en París en 1461: un Plinio, Historia natural, Roma 1474 y otras varias de similares características. Proyectó y se puso en práctica su traslado a la ciudad de Génova (Italia), para cuyo fin se utilizó un modesto barco, el cual no debió reunir muchas cualidades de seguridad ya que, en plena travesía mediterránea naufragó, sepultando en el fondo del océano aquel enorme caudal histórico-literario; que hoy como es de suponer, hubiese sido una fuente inagotable de alto valor, que nos hubiese permitido profundizar en nuestra historia. Pero nuestra juventud sagaz e intuitiva, supo hacer compatible la historia, la que sin duda siempre fue ruda y escabrosa, con los temas lúdicos y de ocio, pues no todo en la vida deban ser sacrificios y amarguras, para ello tenemos que adobarlo con la miel de nuestras fiestas y saraos, en los que los andaluces somos verdaderos expertos.


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