Anexo I Informe Ciudad del Vino

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(Informe elaborado por Casto Sánchez Mellado para acompañar la solicitud de declaración de Bien de Interés Cultural como paso previo para la declaración de Patrimonio de la Humanidad) Jerez2020


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ANEXO I


Consideraciones al borrador de memoria de Juan José Cienfuegos, Secretario del Centro de Estudios Históricos Jerezanos, miembro de número de la Academia de San Dionisio y catedrático de latín del "Instituto Padre Luis Coloma" de Jerez.

Jerez romano: Ceret y Asta Regia

Los antiguos jerezanos vivieron en dos asentamientos, Ceret y Asta Regia. Concretamente la actual ciudad de Jerez fue en la antigüedad Ceret, una ciudad marítima, cuyo origen se sitúa en el VIII a.C. El nombre de Xera de donde viene Ceret (y después Jerez) es citado la primera vez por Esteban de Bizancio: "La ciudad de Xera en las columnas de Hércules". Su localización más probable es en la actual Jerez y estaría constituida por una serie de villae en las que la población repartida por el campo se dedicaba a la producción vinícola y a la agricultura.


Las viñas estaban ya a pleno rendimiento en el I d.C. como atestigua Columela. "te acuerdas bien (dice a su amigo Silvino) de que yo he completado la plantación de dos yugadas de viña en el término de dos años con los injertos de una sola vid temprana que posees en tu finca ceretana". El otro texto de Columela sobre Ceret es este: "Parece prodigioso lo que ha sucedido en nuestros campos ceretanos, a saber: que una vid de tu finca sobrepasara los dos millares de racimos; que en la mía ochocientas plantas, a los dos años de injertadas, alcanzaran siete cúleos de vino, y que las viñas nuevas dieran cien ánforas por yugada .» Columela dividía las tierras de Ceret en tres clases: las cretosi o albarizas, las sabulosi (arenas) y las palustres (los barros.

El vino ceretano era muy apreciado como lo demustra el elogio que le dedica Marcial (XIII. 124)

Ceretana Nepos ponat, Setina putabis Non ponit turbae, cum tribus ille bibit.

Que Nepote te sirva vinos de Ceret y creerás que son de Setia. No se los sirve a la gente vulgar, que los bebe sólo con tres.

Ceret estaba magníficamente comunicada por el mar y con Asta Regia a través de los esteros. Porque Ceret era ciudad situada en la costa. Precisamente los alfares encontrados en los Llanos de Caulina (El Almendral, Los Villares, Rabo Atún, Bodegas Croff) delimitan su franja costera. De modo que el comercio hacia el exterior de su producción vinaria y agrícola debió de ser próspero como se deduce de la gran producción de ánforas. En el II a.C. acuña su propia moneda que lleva la leyenda CERIT con una cabeza de mujer y dos espigas. Por tanto se trata de una ciudad profundamente romanizada que incluso no conoce otro alfabeto que el latino. Tuvo la categoría de municipium como se lee en la inscripción de L. F. Cordo: L. FABIO L.F. GAL. CORDO IIII VIR POPVLVS . M. C. OB. XX. PARIA GLADIATORUM. DATA. PRO SALVTE. ET. VICTORIA. CAESARVM LOCVS. ET. INSCRIPTIO. D.D. PIR. TABELLAM. DATA

Lucio Fabio Lucii filio Galeria tribu Cordo, quattuor viro, populus municipii Ceretani ob XX paria gladiatorum, data pro salute et victoria Caesarum, locus et inscriptio decreto decurionum per tabellam data. En honor de Lucio Fabio Cordo, hijo de Lucio, de la tribu Galeria, cuadrunviro, el pueblo del municipio Ceretano por veinte parejas de gladiadores ofrecidas por la salud y la victoria de los Césares. El lugar y la inscripción han sido ofrecidos por decreto de los decuriones por votación popular. Este texto aporta dos hechos realmente sugestivos: la organización política de la ciudad con sus magistrados y asamblea de decuriones, uno y la posible existencia de un anfiteatro donde se celebrarían esos combates que sufragó el noble Lucio Fabio Cordo. En cuanto a la religión, el dios dios tutelar de Ceret, como no podía ser de otra manera por la cercanía del templo de Hércules en la isla de Sancti Petri, era Hércules. Hay dos inscripciones votivas dedicadas a Hércules y encontradas en Jerez. Esta es la hallada en el 1753:

HER CULI AVG

Herculi Augusto: En honor de Hércules Augusto (En honor del Augusto Hércules, es decir del emperador que es descendiente o el propio Hércules). Podría interpretarse como dedicada al dios o al emperador. Si optamos por la segunda interpretación, habría que datar la lápida del siglo II d.C. en adelante.

Asta Regia.-

El origen de esta ciudad ubicada en las Mesas de Asta, (cerca de Trebujena) hay que situarlo más allá del año 1000 a.C., como testimonian los restos arqueológicos procedentes de su excavación que se hallan en el Museo Arqueológico de Jerez. Es seguro su contacto con la cultura tartésicas si no es que la misma Asta es parte del imperio de Tartessos. Tuvo que ser en efecto una ciudad muy rica, verdadero emporio capaz de ostentar la capitalidad de la comarca de los esteros, como evidencian los textos de Estrabón, Plinio y Pomponio Mela. En Asta se reunían periódicamente los turdetanos como llama Tito Livio a los habitantes de la zona. En el s. II a.C. el estado astense tenía una organización territorial basada en una plaza fuerte (oppidum) y controlaba un extenso territorio apoyándose en una serie de turms para defenderse de los enemigos exteriores y desde ellas el populus (aristócratas o no) controlaba a una plebs servilis que, trabajaba para la capa de población dominante.

Asta encabezó una rebelión contra Roma en el II a.C. Constituye además este hecho otro argumento de la riqueza de Asta, La ciudad incluso pagó en plata a mercenarios para luchar contra el invasor. Posiblemente como castigo a esa resistencía Asta perdió por decreto del general romano Emilio Paulo la Torre Lascutana, (a seis km. de Alcalá de los Gazules) . Dos años más tarde (187 a.C.) la propia ciudad fue tomada al asalto por las tropas rornanas del pretor Gayo Atinio (que, por cierto, murió en el asalto),

La ciudad?estado de Asta se mantiene con la mísma estructura de oppidum y turres hasta la primera mitad del s. I a.C. en que se produce el fenómeno colonizador de Roma, Es más, los romanos aprovecharon (como solían hacer) la infraestructura indígena para crear la suya propia. Así es que cada invierno el pretor romano convocaría en Asta al conventus que se reunía aquí desde épocas ancestrales en torno a arae u otro fenómeno religioso o social para administrar la justicia sobre su jurisdicción, con lo cual Asta seguía siendo la capital de esta zona suroccidental, de mayor rango que Gades cuyo conventus, en virtud de su rendición pactada en 206 a.C., regulaba sólo las relaciones internas de la ciudad.

Así pues, en el año 45 a.C. la ciudad, pompeyana declarada, se convierte en objetivo de César en su lucha con Pompeyo. Sin embargo César no llegó a sitiarla como sería su intención ya que tres astenses, llamados equites en el texto latino, negociaron la rendición de la ciudad a cambio de una enorme cantidad de plata.

En época de Augusto Asta era una colonia, establecida por César, denominada Colonia Hasta Regia, (los autores romanos asociaron el nombre Asta con hasta, "lanza»), un estatuto de ciudad tan importante que los ciudadanos de Itálica se quejaron a Hadriano celosos de los privilegios de la Colonia lulia Romula Hispalis.

En cuanto a la economía habría pasado de la producción doméstica atenta a producir sólo para el consumo propio a la producción excedentaria que permitió un activo comercio asentado en tres sólidos pilares:

1. Un activo proceso productivo vivido en una importante cantidad de villae (vivienda rural centrada en tomo a un patio, como los posteriores cortijos andaluces) repartidas por el tenitorio astense, que generaba fuertes excedentes de trigo, aceite y vino para el comercio.

2. Numerosos alfares que surtían de envases para transportar esos productos. Algunos de ellos han sido excavados últimamente en el término municipal de Jerez, territorio de Asta.

3. Unas excelentes comunicaciones por tierra (via Augusta) y por los esteros con el Guadalquivir.

Poco se sabe de la desaparición de Asta Regia. El último autor que la menciona es el Ravenate (700 d.C.) que al copiar un mapa romano del siglo IV dice: Gaditana, Portum, Asta, Serpa. La causa más probable de su desaparición hay que buscarla en las invasiones que sufre la Bética en el 409 cuando los vándalos silingos de Fredbalo se apoderan de toda la región y destruyeron casi totalmente las villae existentes.


Bibliografía: Chic García, Genaro, "La región de Jerez en el marco de la historia antigua". Actas de las I Jornadas de Historia de Jerez. Jerez 1988 pp. 20ss.


Texto 23

Marcial VI 73.

Hilarus ... Caeretani cultor ditissimus agri. parece se refiere no a la Caere o Ceret de Etruria sino a la ciudad homónima, hoy Jerez, porque hay un Hilarus cultor ditissimus agri en la región tan fértil de Jerez (v. Pemán en Archivo español de arqueolog. 1941, 556) (p. 256). Marcial Xenia 13.124

Ceretana Nepos ponat, Setina putabis

Non ponit turbae, cum tribus ille bibit.





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