Determinación de los Bienes Culturales

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(Informe elaborado por Casto Sánchez Mellado para acompañar la solicitud de declaración de Bien de Interés Cultural como paso previo para la declaración de Patrimonio de la Humanidad) Jerez2020


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DETERMINACIÓN DE LOS BIENES CULTURALES OBJETO DE LA PROPUESTA

Sin duda Jerez cuenta con un amplísimo patrimonio cultural.

El conjunto monumental de Jerez fue declarado Conjunto Histórico Artístico y nuestra ciudad posee casi treinta monumentos declarados Bienes de Interés Cultural. Pero lo que hace de Jerez una ciudad de perfiles singulares, en cuanto a sus recursos culturales, es la unión de ese patrimonio histórico y artístico con el patrimonio antropológico (flamenco, caballo, etc.) e industrial.

El casco antiguo de Jerez posee la singularidad de ser un Conjunto Histórico Artístico en el que todavía predomina el uso industrial. En este sentido las bodegas de Jerez son, sin duda, el elemento más singular de nuestro patrimonio arquitectónico y lo que hace a nuestra ciudad ofrecer perfiles extraordinariamente originales con un fuerte valor cultural y turístico.


En nuestra opinión conforman el CONJUNTO "JEREZ, CIUDAD DEL VINO" aquellos bienes históricos de naturaleza urbana que relacionados con la cultura del Jerez se ubican en el centro histórico y conjunto monumental de la ciudad. Es ese conjunto de bienes inmuebles el que configura una ciudad singular, con una trama urbana tanto en la ciudad intramuros como en los ensanches de los siglos XVIII y XIX salpicada de edificios relacionados con la cultura del vino. Sin duda, y en primer lugar, las bodegas.


LAS BODEGAS:


El vino de Jerez ha generado una arquitectura específica. "La existencia de importantes áreas construidas en las ciudades del Marco dedicadas a esta actividad así como la especial configuración de sus edificios, hacen necesario abordar su futuro en términos de patrimonio arquitectónico y urbano. Y ello, no tanto por la antigüedad, valores simbólicos o calidad arquitectónica entendida en sentido artístico, como por la trascendencia de su huella en la identidad histórica de la comarca" (16) .

La evolución histórica del sector vitivinícola jerezano y las innovaciones tecnológicas, productivas y comerciales han concluido en unas bodegas integradas en la mayoría de las ocasiones en grandes superficies donde podemos encontrar desde naves de almacenamiento y crianza, hasta despachos de vino, patios, lavaderos, tonelerías, naves embotelladoras, oficinas, etc. El edificio propiamente bodeguero se fue haciendo cada vez mayor hasta alcanzar grandes proporciones; así "las grandes superficies también se diversificaron "incluyendo jardines y "recreos" en una suerte de síntesis entre la villa y la industria. Incluso en los casos en que se ha producido una ampliación a costa del tejido histórico de la ciudad, se engullen, previa compra, las propias calles de la ciudad dando lugar a una compleja morfología urbana", como señala Diáñez Rubio.

Con el crecimiento espectacular del negocio del vino de Jerez, a partir del siglo XVIII y sobre todo a lo largo del siglo XIX, la proliferación de bodegas en Jerez fue notoria con construcciones de diversa tipología hasta llegar al modelo más propiamente jerezano de "bodega catedral". Este fenómeno provocó las protestas de los párrocos de las iglesias afectadas, dada la pérdida de feligreses por la destrucción de viviendas, y la intervención municipal que de forma reiterada dictó reglamentos con objeto de impedir la construcción de bodegas en la ciudad intramuros, sin éxito. Así calles enteras de la ciudad medieval están formadas exclusivamente por cascos de bodegas como las de San Ildefonso, San Blas, Cordobeses, callejón de los ciegos, etc. También en la ciudad extramuros, hoy también considerada centro de la ciudad, se desarrolló una fuerte actividad constructora, así los edificios bodegueros inundaron la calle Muro, los llanos de San Sebastián, la zona del Convento de Santo Domingo o El Ejido (17) .

El profesor Cirici Narváez ha puesto de manifiesto como la construcción de las bodegas jerezanas, en el momento de su mayor esplendor y desarrollo a lo largo del siglo XIX con el nacimiento de la "bodega catedral", quedó prácticamente en manos de "maestros de obras y albañiles prácticos", dado que no se exigía la "la traza y dirección de un arquitecto, como sí sucedía con los edificios públicos y muchos particulares de menor amplitud y complejidad" (18).

Con todo, muchos han sido los arquitectos que han dejado su marca en el conjunto bodeguero de Jerez. Así lo ha puesto de manifiesto Fernando Aroca (15), señalando que "las bodegas fueron generalmente levantadas por arquitectos y maestros de obras, en algunos casos municipales; los nombres más frecuentes que figuran en planos y alzados presentados al Ayuntamiento son José San Martín, Balbino Marrón, Valentín Domínguez, Agustín García Ruiz, José Esteve; Antonio de la Barrera, Elías Gallegos, Rafael Esteve y Francisco Hernández Rubio". F. Aroca destaca los trabajos realizados por Hernández Rubio, tanto en las Bodegas Domecq como en Harvey; bodegas como la "Gran Bodega Tío Pepe" diseñada por el arquitecto Fernando de la Cuadra y el ingeniero Eduardo Torroja Miret; y las diseñadas por arquitectos reconocidos internacionalmente, como es el caso de la "Bodega La Concha" de González Byass, trazada por el ingeniero francés Gustavo Alejandro Eiffel" (19) .

Sin duda la declaración de Bien de Interés Cultural para las bodegas de Jerez parece más que justificada. En este sentido el Plan General de Ordenación Urbana en vigor, como se ha señalado anteriormente, ha realizado ya un primer esfuerzo de catalogación que sirve de base a nuestra propuesta, de tal manera que la declaración de B. I. C. debiera afectar, al menos, a todas aquellas bodegas calificadas en el PGOU como de interés específico o de interés genérico, tengan en la actualidad un uso bodeguero o no. Asimismo se anotan algunas bodegas que, sin estar catalogadas en el PGOU, pueden ser consideradas interesantes.

Hay que hacer constar que muchas bodegas poseen hoy en día un uso alternativo, que en muchos casos permite su mantenimiento lo que, sin duda, posee también un extraordinario interés. Así encontramos bodegas-viviendas, bodegas-gimnasios, bodegas-supermercados, bodegas-almacenes, bodegas-talleres, bodegas-garajes...

Sin ánimo de ser exhaustivo, que habrá de corresponder al expediente que se abra a raíz de esta propuesta, relacionamos una serie de inmuebles bodegueros que, en nuestra opinión, debieran verse afectados por la declaración de B.I.C. Distinguimos los siguientes conceptos: complejos bodegueros, bodegas singulares" y "otras bodegas"; la distinción obedece a lo siguiente: denominamos "complejos bodegueros" a las grandes bodegas, instalaciones complejas en la que existen varias bodegas catalogadas de indudable interés histórico y cultural; llamamos "bodegas singulares" a aquellas instalaciones bodegueras más pequeñas que en nuestra opinión tienen un innegable interés cultural.

En ambos casos estas bodegas poseen una indudable importancia turística. Denominamos "otras bodegas" a aquellas que poseen un indudable valor arquitectónico y/o tipológico y ambiental.

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