Antonio Pizarroso y García Corvalán

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Artículo obra del Dr. D. Manuel Ruiz Lagos


Antonio Pizarroso, actor dramático (Fotografía. Biblioteca Nacional. Colección Pizarroso. Gabinete Oronoz).
Antonio Pizarroso y García Corvalán (Jerez de la Frontera 19.03.1811 – Madrid 13.04.1874) Actor dramático. Escritor. Bautizado en la parroquia de San Dionisio. Fueron sus padres D. Carlos Pizarroso Saborido y Dª Petrola García Corvalán. Casado con Dª Inés Belmonte. De este matrimonio nació su único hijo Carlos.

Perfil biográfico

Nació Antonio Pizarroso en una familia tenida por afrancesada y liberal, circunstancia ésta que estaría muy presente en su conciencia y memoria vital. Su primer biógrafo, Diego I. Parada y Barreto, comentaría que su padre, persona de notable instrucción, se encontraba en Jerez, procedente de su residencia gaditana, durante el cerco de la ciudad durante la guerra de la Independencia. Al parecer, desempeñaba el cargo de intérprete de la comisión de gobierno militar del ejército de Napoleón.

A consecuencia de este comportamiento, al retirarse las tropas invasoras, fue acusado de afrancesamiento, procesado e internado en cárcel por espacio de casi un año. Finalmente, fue absuelto y liberado al probarse que en lugar de ser traidor a su patria, por sus dobles servicios de intérprete, habíanse salvado las vidas de muchos patriotas.

Según comenta Parada, menguada y perdida la fortuna familiar por estos sucesos, decidió dedicarse a la enseñanza, aprovechando sus conocimientos de matemáticas e idiomas, inscribiéndose en la nómina escolar que dirigía y mantenía, entonces, en Cádiz el prestigioso pedagogo D. José Brandes.

No obstante, a lo expuesto habría que hacer algunas observaciones. Los fondos documentales que sobre Carlos Pizarroso, padre del actor, hemos podido consultar en el Archivo Histórico Nacional (Consejos) informan claramente que ya en 1809 el interesado había obtenido por oposición en Sevilla plaza de maestro escolar con ejercicio en todo el Reino. El expediente aludido es muy rico en detalles y es una valiosa muestra para el conocimiento de los requisitos exigidos para la formación e ingreso en el futuro cuerpo de funcionarios educativos.

Expediente de Maestro de Carlos Pizarroso (Archivo Histórico Nacional).
El informe incluido del auditor D. Luis García de Neyra, redactado en 1810, indica que el aludido fue examinado de Gramática, Bellas Letras y Matemáticas y, sobre todo, se encarga de aclarar la fidelidad de éste al Trono y, como no podía ser menos, el reconocimiento de buenas costumbres y ejercicio católico y apostólico. Por todo lo cual, aun admitiendo los primeros comentarios inculpatorios atribuidos por Parada, muy leves debieron ser éstos para que no influyesen en el dictamen final del informe funcionarial del auditor.

Lo que sí queda claro es que la primera educación de Antonio Pizarroso, entonces dirigida al ingreso en la Real Armada, sería distinguida y completa. De la pericia de su padre y maestro hablan muy positivamente los modelos de comentarios y ejercicios que acompañan al expediente de la oposición y que forman parte de la memoria de la infancia que siempre conservó el actor (Vid.”Corona artística del gran teatro del Liceo”, Barcelona, 1848).

Se suele afirmar que su afición por la declamación de textos sería una de las bases en que apoyaría su decisión de dedicarse a la escena, una vez que, fallecido su padre, hubo de torcer su primera vocación marinera. Es muy posible que heredara de esta época una afición a la didáctica y pedagogía que –muchos años después- aplicaría como profesor de ciencias escénicas en el Conservatorio de Música y Declamación de Madrid.

De esta decisión se señala el año 1832, como la fecha en que toma parte en Cádiz en la función a beneficio de la actriz Juana Díez en el Teatro Principal y que marca su primer año como actor dramático.


En 1833 es contratado como galán sobresaliente para el teatro de Valencia, ciudad en la que permanece hasta 1837. De aquí, marcha a Bilbao. Fueron estos años una época complicada para Pizarroso al querer compaginar éste su oficio de actor con el que estimaba su deber patriótico en las milicias liberales. Participó en la guerra civil carlista en los frentes de Levante y Bilbao y, en ambos, fue condecorado. Especial memoria conservó siempre de su actuación en la defensa del cerco de Bilbao y - muchos años después- cercano ya a su muerte, fue por esta acción aplaudido apoteósicamente en el teatro de la capital vasca.

No acabó aquí su aventura militar. Participó también en la contienda entre liberales progresistas y moderados, alistándose en las milicias del general Espartero frente a Narváez. Como veremos en la carta posterior que se adjunta, su discípulo Manuel Cancela dará fe del orgullo que siempre mostraría de su filiación esparterista.

Teatro Español, Madrid (Fotograbado en “Historia de España s. XIX”, 1902, por J. Passos).

En 1841 debió estar en Cádiz con motivo de nacimiento de su hijo Carlos.


Aunque la documentación que manejamos es desigual sí es suficiente para afirmar que, a partir de 1839, su circuito como actor se establece –compartiendo temporada- prácticamente hasta 1868, en las ciudades de Barcelona, Valencia y Madrid, preferentemente. Con carácter esporádico en Bilbao y muy raramente en Sevilla.


La consulta de nuestra colección de programas del teatro en Jerez, que no es mínima, no ofrece ninguna actuación de Pizarroso en la ciudad. Este dato coincide con el comentario de M. Cancela, incluido en su carta aludida, en el sentido del interés que el actor en 1874 le había mostrado por visitar artísticamente su lugar natal.


En 1844 se anota una cierta estabilidad en Barcelona, como actor y –quizás- empresario. Las noticias que incluye Victor Balaguer en su semanario “El Genio” así parecen confirmarlo: “Parece que el Jefe Político visitó el Teatro Nuevo de esta ciudad. Fue recibido por el primer actor y director de escena D. Antonio Pizarroso y de boca de este señor se enteró minuciosamente de todo lo relativo al teatro. Acompañado por el mismo Sr. Pizarroso pasó a visitar el escenario…” (“El Genio” 10.11.1844).


Meses después, el mismo semanario recoge la actuación del jerezano en el Teatro Nuevo barcelonés en el drama “El Zapatero y el Rey”. Aprovecha la ocasión para hacer una crítica interpretativa: “El Sr. Pizarroso esforzó su voz demasiado y esto fue causa que, de cuando en cuando, hiriese nuestro delicado tímpano algún tonillo desagradable. Por lo demás se conoce que había hecho más que estudiar la materialidad del papel…” (26.01.1845). Debió ser éste un defecto señalado en el actor, pues años después, en su libro satírico “Cabezas y calabazas – Retratos al vuelo” (1864) Manuel del Palacio y Luis Rivera le dedicarían esta letrilla:

Pizarroso se desgarra

Y exagera sin piedad,
No es un oso de verdad,
Es un oso de pizarra.

Teatro Liceo, Barcelona (Litografía en “Recuerdos y bellezas de España”, 1833 por F. Parcerisa).
Otras noticias posteriores comentan la actuación del actor en la comedia nueva “El lobo marino” (02.02.1845) y se refieren a los anuncios efectuados por el mismo de mejoras para el Teatro Nuevo en la próxima temporada cómica de 1845-1846 (09.02.1845). En 1847, Pizarroso estaría presente en la inauguración del Teatro de Liceo.

La etapa madrileña de Pizarroso y –sobre todo- el análisis de su vinculación con la didáctica y ciencias escénicas en la procelosa existencia del Conservatorio de Madrid es –ahora- mejor conocida. Un lúcido trabajo de la profesora Guadalupe Soria Tomás nos aporta datos valiosísimos de los que haremos referencia, sin prejuicio de recomendar la lectura completa de dicha investigación (“Antonio Pizarroso y la enseñanza de la declamación en el Madrid del Sexenio Democrático (1868-1874))” Rev. Pygmalion, 0, 2009, 89-107).

Teatro del Príncipe, Madrid (Xilografia en “El Museo Universal”, 1866, por Laporta).
Según ésta, desde la temporada 1841-1842, al menos, se registra la llegada del jerezano a Madrid. Su buen interpretar sería la referencia que le llevase a desarrollar – posteriormente - una actividad pedagógica vinculada con el Conservatorio de la capital. Nombrado maestro honorario del mismo por R. O. de 5 de abril de 1858, el cargo le permitía participar en la política directiva y actividades del centro.

Miembro del jurado de exámenes y concursos participó en los de 1858, 1859 y 1860. Para juzgar la calidad del cargo, anótese que sus compañeros de tribunal fueron -en 1858- Manuel Tamayo, Francisco Camprodón, Tomás Rodríguez Rubí, Juan E. Hartzenbusch y Antonio María Segovia. El repertorio del examen versó sobre obras de Leandro Fernández de Moratín.

En 1859, compartió tribunal, entre otros, con Patricio de la Escosura, Adelardo López de Ayala y la actriz Matilde Díez. Esta vez, el repertorio incluyó textos de Ventura de la Vega, Bretón de los Herreros y Eulogio Florentino Sanz, entre otros. En 1860, repetiría miembros de tribunal y ampliaría el abanico del repertorio.

En abril de 1860 sustituye como Maestro de Declamación al actor sevillano Joaquín Arjona. Se renueva esta suplencia para los cursos 1861-1862 y 1865-66. Su nombramiento oficial como profesor sustituto de Declamación se lleva a cabo el 29.09.1865. Parece que la sustitución duró hasta mediados 1867. En la Memoria Anuario de la Universidad Central (1866-1867) aparece el jerezano como profesor habilitado para Declamación.


De la documentación de Pizarroso de esta época, deduce G.uadalupe Soria que el repertorio de didáctica dramática propuesto a sus alumnos por él versó sobre textos, entre otros, de Moratín, Rojas Zorrilla, Bretón de los Herreros o Luis de Eguilaz.

La actividad docente de Pizarroso es reflejo de la teoría del ejercicio dramático que expone en su ensayo “Reflexiones sobre el arte de la declamación” (Labajos, Madrid, 1867).

Proyecto del Teatro de Jerez (Xilografía en “El Museo Universal”, 1864, proyecto de J. Gándara).
Su vinculación teórica se relaciona con el texto del actor y maestro Carlos Latorre (1799-1851) – “Noticias sobre el arte de la declamación” (Jenes, Madrid, 1839) – con quien ya había entablado amistad en los primeros años de estancia en Barcelona, a través del que debió conocer la teórica de la dirección teatral de F. J. Talma.

Época en la que, también, debió acercarse al “Tratado de Declamación o Arte Dramático” de V. J. Bastús y Carrera (Ed. G. Soria y E. Pérez-Rasilla, Fundamentos, Madrid, 2008), del que se muestra deudor.

El primero de octubre de 1872 inicia las clases en la Escuela de Práctica de Declamación, instalada en el Teatro Español tras la supresión de las otras instalaciones docentes de estudios dramáticos (“Discurso pronunciado el 1º de octubre de 1872 en la apertura de la clase de declamación instalada en Teatro Español” Ducázcal, Madrid, 1872). Cuenta Parada y Barreto, amigo del actor, que: “cerrada –también- esta escuela la continuó particularmente en su casa, retirándose de la escena y consagrándose exclusivamente a la enseñanza para que no dejara de existir en la nación, como así lo decía él mismo, alguna escuela del arte, aunque para ello tuviera que hacer grandes sacrificios por su parte”.

Es claro que de forma paralela a la actividad docente, Pizarroso proseguía su carrera de actor. A falta de un catálogo total de sus actuaciones que puede resultar difícil de recopilar, sí poseemos la selección de obras dramáticas que el jerezano confesó como sus favoritas a su amigo Parada. Eran éstas:


  • “Sancho García” de D. José Zorrilla (1842).
  • “Guzmán el Bueno” de D. Antonio Gil y Zárate (1850).
  • “Las querellas del Rey Sabio” de D. Luis de Eguilaz (1858).
  • “La llave de oro” de D. Luis de Eguilaz (1856).
  • “El guante de Coradino” de D. Carlos García Doncel y D. Luis Valladares (1844).
  • “Simón Bocanegra” de D Antonio García Gutiérrez (1843).
  • “La abadía de Castro” de P. P. Gobaux (1853).
  • “Venganza catalana” de D. Antonio García Gutiérrez (1864).
  • “El zapatero y el Rey” de D. José Zorrilla (1848).
  • “Alfonso Munio” de Dª Gertrudis Gómez de Avellaneda (1844).


Interior del Liceo de Barcelona ("El Museo Universal", 1869).
Es evidente que en la dilatada vida escénica de Pizarroso forzosamente tuvo que coincidir con muchos de los actores señalados de la época con los que debió compartir amistad y rivalidad interpretativas. Si pasamos revista al catálogo de actores y actrices que de la época redactó Manuel Catalina Rodríguez (“El teatro. Los actores”. Madrid, 1877), es muy fácil encontrar a aquellos con los que mantuvo relación, tal el caso de actores como Julián Romea, José Valero, Joaquín Arjona, Antonio Vico o Emilio Mario y actrices como Matilde Díez, Teodora Lamadrid, Salvadora Cairón o Josefa Palma, con los que no le fue difícil encontrarse en un reparto

En la perspectiva del tiempo, Eusebio Blasco (“Blanco y Negro”, Madrid, 11.03.1899) reconocía que a punto de iniciarse la Restauración, nadie podía competir con Julián Romea, Matilde Diez, Antonio Pizarroso o Florencio Romea.

Nosotros haremos un apunte final. En la lectura de repartos y programas hemos encontrado que la actriz que acompañó al jerezano –por muchos años- en Valencia, Barcelona o Madrid con una notable asiduidad fue Dª Josefa Palma, relacionada con Julián Romea en una corta aventura sentimental.

Hemos de decir que el triángulo Romea, Pizarroso y Palma fue aludido y satirizado por alguien como José Martínez Ruiz, “Azorín”, quien en una memorable página literaria pintó a los tres en huída, uno, Romea, ansioso de ruptura sentimental, otro, Pizarroso, tratando de evitar una lluvia inesperada no deseada y ella, juguete roto de los dimes y diretes de dos viejos galanes ( “Con permiso de los cervantistas” (Romea y la Palma), Biblioteca Nueva, Madrid, 1948). La coplilla, en 1864, no ocultaba lo que era comentario público:

La vi aplaudir con delirio

Y aun de ello guardo memoria;
Ayer fue palma de gloria,
Hoy es palma de martirio.

El día 13 de abril de 1874 una fuerte afección pulmonar acababa en Madrid con la vida de D. Antonio Pizarroso. El Teatro Español se vistió de luto y el actor recibió el homenaje popular con flores y coronas. Era Caballero de la Orden de Carlos III. Cruz Militar de San Fernando y de los Sitios de Cheste y Bilbao. Encomienda de la Orden de Isabel la Católica por su mérito en las Bellas Artes.

La partida de defunción de Pizarroso fue transcrita en su día por G. Soria Tomás, por cuya gentileza la publicamos. Está asentada en el Libro 52 de finados, folio 222 r. del Archivo Parroquial de la iglesia de San Sebastián, de Madrid. Dice así:

“Como teniente mayor de Cura de la Parroquia de San Sebastián de Madrid, mandé dar sepultura en el día de la fecha al cadáver de D. Antonio Pizarroso y García Corvalán, primer actor de los teatros de Madrid. Catedrático del Conservatorio de Música y Declamación, Caballero Comendador de la Real y Distinguida Orden de Isabel la Católica, Caballero de Carlos III y Condecorado con las de San Fernando, Cheste y Bilbao. Natural de Jaén (sic. error, por Jerez), de sesenta y cuatro años, casado con Dª Inés Belmonte. Falleció ayer, según papeleta del Registro Civil y papeleta de la Sacramental de San Lorenzo. Y para que conste, lo firmo en catorce de abril de mil ochocientos setenta y cuatro. Pedro Espinosa. Rubricado”.

Periódicos como “La Iberia” y “El imparcial” incluyeron su necrológica. Días después de su muerte, el joven jerezano Manuel Cancela remitió al periódico local (“El Guadalete” 18.04.1874) una emotiva carta, texto que reproducimos en su integridad porque era expresión del sentimiento de un actor y un amigo.


Testimonio de un discípulo

Carlos Latorre, maestro de Pizarroso (Litografía de F. Madrazo y Bachiller. Iconografía Hispana. Biblioteca Nacional, 1842).
“Primero el telégrafo y después “La correspondencia de España” han trasmitido la desagradable noticia de la muerte de D. Antonio Pizarroso.

La respetuosa y cariñosa amistad que me ligaba a tan excelente actor, el grato recuerdo y la alta honra de haber sido su discípulo, cuando desempeñaba una cátedra en el Conservatorio de Madrid, y por último, la consideración de ser hijo de esta población, cosa que es probable ignoren la mayor parte de sus habitantes, son causas más que suficientes para que mi insignificante pluma dedique unas cuantas líneas de modesto tributo al que fue tan esclarecido talento, eminente actor y cumplido caballero.

No es una biografía lo que me he propuesto hacer, tanto por no tener datos y fechas exactas, como por dejar ese trabajo a personas más idóneas e ilustradas; sólo si consignaré algunos hechos de su laboriosa vida, siquiera para demostrar que en su país natal hay quien recuerda y honra su memoria.

D. Antonio Pizarroso nació en Jerez de la Frontera el 10 de Abril de 1810 (sic), hijo de don Carlos Pizarroso y doña Petrola García, siendo bautizado en la parroquia de San Dionisio. Sus dignos, honrados y laboriosos padres, le dieron una esmerada educación en Cádiz, de donde procedían y a donde se trasladaron al poco tiempo de su nacimiento. Allí empezó su decidida afición por el Teatro, que no abandonó nunca, primero perteneciendo a sociedades dramáticas, agregándose luego a compañías en calidad de terceros y cuartos galanes como entonces se llamaban.

Drama de D. Luis de Eguilaz.


Adelantando estuvo más cada día con su espinosa carrera hasta que abriendo un paréntesis, llevado por las auras de libertad y patriotismo, fue a servir voluntario bajo las órdenes de Espartero. Las cruces que obtuvo y que con orgullo mostraba, demuestran cuán noble y bizarramente se portó durante sus campañas, recordando siempre con entusiasmo el sitio de Bilbao.

Terminada por entonces la Guerra Civil, volvió con más decidido empeño a sus aficiones y estudios, conquistando a fuerza de talento y sinsabores los primeros puestos de la escena española , figurando casi siempre en Madrid al lado de D. Carlos Latorre, García Luna y Guzmán, en su época; y con Romea, Arjona y Mariano Fernández posteriormente, siempre obteniendo aplausos y siempre querido de cuantos públicos admiraban su talento.


Por el año 60 fue nombrado catedrático supernumerario de una de las clases de Declamación del Conservatorio, que más adelante obtuvo en propiedad; y sabido es lo que don Antonio Pizarroso valía como profesor de tan difícil arte, haciendo sus alumnos prodigios en vocalización, para lo cual se servía de un método notabilísimo, escrito por él, y que por desgracia no ha podido ver impreso como era su deseo.

D. Luis de Eguilaz, dramaturgo, autor predilecto de Pizarroso (Estampa de J. Magistris. Iconografía Hispana. Biblioteca Nacional, 1872).


Cuando suprimieron las clases de declamación del Conservatorio por cuestión de economías - haciéndome esto recordar las de Matatías en Robison, - abrió una clase particular que cada día fue acreditando más y más.

Pizarroso pertenecía en la práctica a una escuela de declamación que aunque ya pasada, no impedía que el público ni una sola noche dejara de aplaudirlo; debiéndole también a su talento el ser recompensado con una cruz honorífica por una creación artística que, si mal no recuerdo, fue la de Vargas Machuca en “Las querellas del rey sabio”, obra original de D. Luis de Eguilaz. Y rara coincidencia: de Jerez eran los tres; el personaje, el actor que lo desempeñaba y el autor.

Este es el artista que la escena española ha perdido.

Y si tanto puede sentirse como actor, más si cabe lo pueden sentir sus amigos como hombre, pues reunía conducta sin tacha, noble corazón y honradez a toda prueba.

Ha llevado a la tumba su deseo de visitar su pueblo natal, según confesión propia hecha en distintas ocasiones al autor de estas líneas, el cual jamás borrará de su corazón la memoria de aquel a quien en vida tan respetuoso cariño profesaba.

Manuel Cancela.

Jerez y abril de 1874


El repertorio de un actor

.- Matilde Díez, actriz (Litografia de Bachiller y Legrand. Iconografía Hispana. Biblioteca Nacional, 1850).
El análisis del repertorio de un actor es fundamental para conocer su ideología y sus convicciones morales. Si esta premisa es una verdad, lo era más en el teatro del siglo XIX donde solía ir unido el intérprete a los intereses de una compañía dramática que, en muchos casos, solía, también, estar vinculada económicamente a la disposición material del propio teatro. De esta manera, hablar de Pizarroso como actor, director de escena y partícipe en el organigrama económico del hecho dramático es una misma cosa.

Para analizar el repertorio es primordial contar con la información apropiada que dan los carteles-programas anunciadores de la función escénica. Como antes se ha indicado, las temporadas de Pizarroso solían describir un territorio consolidado en Madrid, Barcelona, Valencia y Bilbao. Rara vez alteraba este circuito, como antes se ha comentado. Hay que pensar que los programas de temporadas se repetirían en las distintas ciudades y que una apropiada colección de carteles de una de ellas bastaría para deducir una serie estadística de proposiciones.

Afortunadamente, la colección recuperada por la Universidad de Valencia ("Parnaseo"), que parece abarcar desde 1839 a 1856, permite establecer unas mínimas conclusiones sobre las peculiaridades de que hacía gala como director de escena el jerezano Pizarroso. Hemos elegido los programas que afectan a funciones destacadas en las que la implicación del actor era notable.

Joaquín Arjona, actor (Xilografía, “La Ilustración Española y Americana”, 1875, sobre posible dibujo de Paris).
Habría que diferenciar, en primer lugar, la distinta estructura del espectáculo ofrecido según se tratase de una función de abono o extraordinaria a beneficio de algún particular. Será en las segundas donde el director de escena desarrolle su completa imaginación.

Se daba principio con una conocida “Sinfonía”. A continuación se interpretaba una comedia de categoría, bien del repertorio clásico del siglo XVII o del nuevo, esto es, de la alta comedia urbana.

Finalizada ésta, Pizarroso disponía un bailable que solía ser el de “La linda Jerezana” o la variante de “El Jaleo de Jerez” para el cual usaba de una buena bailarina y de una potente coreografía y orquesta. Como fin de fiesta incluía un sainete del gaditano del siglo XVIII Juan Ignacio González del Castillo. Para la apoteosis guardaba el número de las “Boleras Jaleadas”.

Estos carteles-programas eran muy particulares y permitían comunicarse al actor con su público mediante unos comentarios que nos ayudan a conocer la ideología que animaba a esta función escénica. De ellos se deduce la preferencia que Pizarroso mostraba por el montaje del drama histórico. La selección de preferencias sobre comedias que ofreció a su amigo Parada, como antes hemos visto, marca su interés por esta faceta. La historia le ayudaba a propiciar una reflexión crítica sobre el pasado, proyectado sobre el presente. En esta cuestión se mostraba heredero de los dramaturgos románticos como Martínez de la Rosa o el Duque de Rivas. A veces, su acción era directa, esto ocurría cuando sacaba a escena los sucesos últimos de las guerras carlistas, de los que era feroz enemigo ideológico y combatiente.

Escena de la zarzuela de M. Soriano Fuentes “El tío Caniyitas”, del repertorio cómico de Pizarroso (“Le tour du monde”, 1862, por Etlling).
Una variante la ofrecía la escenificación de comedias del Siglo de Oro. Pizarroso era crítico con el antiguo régimen pero no dejaba de advertir que su conocimiento era oportuno porque dicho teatro formaba parte de la complicada constitución del pueblo español.

Finalmente, a la alta o nueva comedia le asignaba un doble papel moral y social. Su preocupación iba dirigida a realizar una correcta pedagogía de la virtud, de la fidelidad, la tolerancia y la libertad.

No despreciaba el sainete y el bailable a los que prestaba la imaginación, la creatividad y la fantasía.

Comentario a parte exigiría la preferencia por el montaje particular de “El Jaleo de Jerez”, para él reservaba Pizarroso la expresión de su vena racial. Como expresaría su amigo Ventura Ruiz Aguilera: “El Jaleo es uno de los bailes que más elocuentemente hablan a los sentidos, insurreccionando todos los instintos carnales con el estímulo, para algunas organizaciones irresistible, de una mímica fascinadora; pero no sin dejar también en el alma, como la música, por lo vago e indeterminado de su lenguaje, ciertos sentimientos melancólicos y aspiraciones confusas (“Proverbios ejemplares”, Madrid, 1864).



Los bailables de Pizarroso. El fin de fiesta teatral.

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Baile de “Los Panaderos”. Dibujo de G. Doré en “Le tour du Monde” 1862. Baile del “Fandango”, Danza teatral de La Amparo. Dibujo de G. Doré. Grabado por Gauchard en “Le tour du Monde” 1862. Baile del “Olé gaditano”. Dibujo de G. Doré. Grabado por Hildibran en “Le tour du Monde” 1862.
A Pizarroso 120604.jpg
Baile del “Candil”. Fin coral de fiesta. Dibujo de G. Doré.
Grabado por Ettling en “Le tour du Monde” 1862


La lectura de los carteles-programas seleccionados, como muestras, intenta ayudar a entender el imaginario de Pizarroso en la fantástica creación del juego escénico de la que fue maestro en los años que le tocó vivir.


Cartel de Antonio Pizarroso II.
Temporada 1839

Valencia – Teatro – 09.12.1839.
Gran Función Extraordinaria a beneficio de D. Antonio Pizarroso, Galán joven de la Compañía Dramática.
Comedia nueva de José Zorrilla: “Cada cual con su razón”.
Cavatina de la ópera “La donna del Lago” por Dª María Carrazo.
Bolero y zapateado.
Comedia nueva de D. Manuel Bretón de los Herreros: “Una de tantas”.


Valencia – Teatro – 19.12.1839.
Grande y variada función a beneficio de D. José Ascarza, primer apuntador.
Comedia de gracioso: “El agente y el peluquero”.
Comedia de gracioso: “La escalera de mano” por A. Pizarroso.


Temporada 1840

Valencia –Teatro – 13.01.1840.
Gran función extraordinaria a beneficio de D. Manuel María de la Cueva, primer consueta, apuntador.
Comedia española de Tirso de Molina: “Lo que son mujeres”.
Comedia nueva “Carlos V en peregrinación a Francia o La fuga del pretendiente”.
Comentario de A. Pizarroso: “Una casualidad ha hecho llegar a mis manos este desahogo patriótico de un verdadero español, amante de las glorias de su patria, que no se ha propuesto otro objeto al componerla que presentar al natural, en la escena, la mayor parte de los sucesos acaecidos en Navarra y que han sido el origen de la pacificación de aquella provincia. Un asunto de esta clase que formará época en los fastos de nuestra historia, aunque no sea una composición sublime, pues sólo debe considerarse como un fin de fiesta, me ha parecido digno del aprecio de los cultos e ilustrados valencianos, que tantas y tan repetidas pruebas de patriotismo tienen dadas a favor de la causa de la libertad”.


Valencia – Teatro – 20.02.1840. Gran función extraordinaria a beneficio de D. Francisco Font, primer bailarín y director de bailes. Drama de A. Gil de Zárate: “Carlos II el Hechizado”.
Comentario de A. Pizarroso: “El público conoce ya la época a que se refiere el drama, época de ignorancia, de hipocresía y de una degradación infame que hará memorable el reinado de Carlos II. Monarca imbécil que, abrumado bajo el peso de una corona que no podía sostener, la cedió, acaso sin previsión”.
Baile general: “El último día de Babilonia”.

Cartel de Antonio Pizarroso I.

Valencia –Teatro – 01.02.1841
Gran función extraordinaria a beneficio de Dª Dolores Saavedra, primera bailarina.
Comedia nueva, traducida por P. Escosura: “El marido de la favorita”.
Bailables de “La Vestal”.
Sainete cómico: “El Mamauchi”.


Temporada 1845

Valencia- Teatro – 02.06.1845
Función extraordinaria.
Sinfonía.
Drama: “La abadía de Castro”, traducción de I. Gil.
A .Pizarroso está encargado del papel del Cardenal Montalto.


Valencia – Teatro – 09.06.1845
Gran función extraordinaria a beneficio de D. Antonio Pizarroso, primer actor y director de escena de la Compañía Dramática.
Tragedia de Dª Gertrudis Gómez de Avellaneda: “Alfonso Munio”.
Paso nacional “El Jaleo de Jerez” por la pareja de baile Dolores Montaño y Vicente Perales




Pizarroso 051001.jpg Pizarroso 051003.jpg Pizarroso 051002.jpg
Petra Cámara dispuesta a interpretar el "Jaleo de Jerez" (H. Valentin, 1855). Partitura del famoso bailable de 1867.



Temporada 1846

Valencia – Teatro – 09.02.1846
Gran función a beneficio de D. Antonio Pizarroso, primer actor y director de escena.
Comedia nueva de M. Bayard y R. Navarrete: “Mujer gazmoña y marido infiel”.
Comentario de A. Pizarroso: “El objeto de esta composición es hacer ver que a la práctica de las virtudes en nada se oponen los placeres lícitos del mundo y demostrar las fatales consecuencias que suele atraer entre las familias una falaz hipocresía y una moral intolerante”.
Fantasía Española, bailable.
Juguete cómico de Ventura de la Vega: “Una boda improvisada”.


Cartel de Antonio Pizarroso III.
Temporada 1847
Grabado de El Vito. Ed. por Chaman, Sevilla 1852.

Barcelona – Teatro Liceo – 09.04.1847
Inauguración del teatro.
Sinfonía.
Drama histórico de Ventura de la Vega: “Don Fernando, el de Antequera”, por Carlos Latorre, director y primer actor. Bárbara Lamadrid, primera actriz. Antonio Pizarroso, galán joven.
El mismo día y año se estrenó este drama en Madrid, en el Teatro del Príncipe, con el actor Julián Romea.


Temporada 1852

Valencia – Teatro – 15.01.1852
Función extraordinaria.
Comedia jocosa: “Los dos amigos y el dote”.
Bailable: “La Caleta de Cádiz”.
Ópera cómica de M. Soriano Fuertes: “El tío Caniyitas” o “El mundo nuevo de Cádiz” (Canciones andaluzas).
Bailable: “El Vito”.





Temporada 1855

Valencia – Teatro – 29.09.1855
Función de abono, dirigida por D. Antonio Pizarroso, primer actor y directos de la compañía.
Drama, traducido por José María Díaz: “Redención”, por Doña Josefa Palma y D. Antonio Pizarroso.
Boleras de la Moda.


Valencia – Teatro – 29.11.1855
Gran función a beneficio de D. Antonio Pizarroso.
Comedia española: “Del rey abajo ninguno y labrador más honrado García del Castañar”, por Doña Josefa Palma.
Cuadro bailable: “La linda jerezana” por Isabel Cubas. Jaleo de la pandereta y fandangos.
Comedia dirigida por D. Antonio Pizarroso: “Con el santo y la limosna”.
Boleras jaleadas.
Sainete de J. I. González del Castillo: “El triunfo de las mujeres” por D. Antonio Pizarroso.


Cartel de Antonio Pizarroso IV.
Temporada 1856

Valencia –Teatro – 24.03.1856
Sinfonía.
Melodrama: “La huérfana de Bruselas”, por Doña Josefa Palma y D. Antonio Pizarroso.
Baile nacional.


Valencia – Teatro – 28.01.1856 Sinfonía.
Drama histórico de D. José María Bonilla: “D. Álvaro de Luna, Condestable de Castilla” por Josefa Palma y Antonio Pizarroso.
Bailable: “Miscelánea española”.
Sainete: “La casa de Tócame-Roque”.

Valencia – Teatro – 14.02.1856 Gran concierto: Pianista, Oscar de la Cinna.
Sinfonía.
Comedia nueva: “Por no explicarse”.
Comedia nueva, traducción de R. Navarrete. “La pena del talión” por Josefa Palma y Antonio Pizarroso.
Concierto.

Valencia – Teatro – 03.04.1856 Función 33 de abono a beneficio de D. Antonio Pizarroso, primer actor y director de escena.
Sinfonía.


Drama nuevo de Narciso Serra: “El todo por el todo”.
Comentario de A. Pizarroso: “Esta obra tiene por base la moralidad y llevando por el lema “no hay más amor que el amor que se funda en la virtud”, sus escenas tienden a ese fin que enlaza a la esposa con el esposo en el círculo del respeto”.
Comedia nueva: “El pilluelo de París” por Doña Josefa Palma.
Baile nacional.


Epílogo

Nota final.
Para concluir con la saga Pizarroso, con referencia a su hijo Carlos, cabe decir lo siguiente: Nació en Cádiz en 1841. Licenciado en Derecho Civil y Canónico por la Universidad Central, en fecha de formación 1857-1864 (Archivo Histórico Nacional / Universidades 4602).


Historiador, poeta, novelista y filósofo. Figura, en su época de juventud como colaborador literario de su padre. Académico de la Matritense de Jurisprudencia y Legislación. Miembro del Gabinete Científico de Santa Cruz de Tenerife. Secretario de la Diputación Provincial.


Redacta la “Breve reseña histórica” de las islas que sirve de guía a la visita regia en 1906 de Alfonso XIII.


Autor de “Los aborígenes de canarias” (Artemisa, La Laguna, 2007) y “Anales de Canarias en la época contemporánea” ( Santa Cruz de Tenerife, 1911), textos considerados de gran importancia para el conocimiento identitario de Canarias. Caballero de la Orden de Carlos III. Católico conservador, entronca con las raíces canarias de la familia Corvalán. Falleció en La Laguna en 1916.


Referencias:

  • "Antonio Pizarroso García", de Rodrigo de Molina, en Diario de Jerez, 18 de junio de 1989.


Pizarroso 04 15.jpg Pizarroso 05 15.jpg
Web: Facebook Cosas jerezanas que se han perdido con el tiempo. Colección del pintor Manuel Castellano en la BNE.


Manuel RUIZ LAGOS


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