Doc El Pendón Rabo de Gallo

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Doc. Los Pendones de la Batalla de El Salado de Wenceslao Segura González

El pendón jerezano Rabo de Gallo

Por el orden de batalla que estableció Alfonso XI, sabemos que las tropas del concejo de Jerez de la Frontera debían situarse en la delantera del cuerpo principal del ejército, junto a los concejos de Carmona y Sevilla. Las poblaciones de la Frontera, habituadas a la guerra contra los moros, solían ocupar las posiciones más arriesgadas en la batalla, razón por la que se destinaron sus tropas para iniciar el enfrentamiento con los marroquíes.

Pero no parece que todos los jerezanos permanecieran en la posición inicialmente asignada. La noche anterior a la batalla se envió a la plaza sitiada de Tarifa a un numeroso grupo de castellanos, que lograron burlar la guardia musulmana. Entre estos guerreros estaban los del concejo jerezano o quizás parte de ellos.

Las antiguas historias de Jerez relatan que en la batalla de Tarifa estuvo el concejo de Lorca junto a los jerezanos, que eran acaudillados por Lorenzo Fernández Villavicencio y tenían como alférez a Alonso Fernández de Valdespino.20, 21, 22

Según cuenta el arciprestre de León, Diego Gómez Salido, en su historia de Jerez, el capitán jerezano retó a los de Lorca diciéndoles "[...] pues si tanta gana teníes de acometer a estos perros hacer una haçaña digna de memoria; veis en medio de la hueste, lebantado el pendón de Albohacen, el qual bien veis, ronpamos por medio de esta gente y deribémoslo, o se los tomamos". 23

Combatieron los de Jerez y los de Lorca con la intención de ganar el pendón. Al mismo tiempo lograron Juan Guevara de Lorca y Aparicio Gaitán de Jerez derribar al moro que lo tremolaba. Al finalizar la batalla concurrieron las dos ciudades ante el rey para que decidiera a quien correspondía el pendón ganado. Ordenó Alfonso XI, echarlo a suerte, y correspondió el pendón a Jerez y el asta a Lorca. Ambas ciudades estuvieron y están orgullosas de sus trofeos. Los de Lorca depositaron el asta en la iglesia de Santa María de Huerta. Los de Jerez guardaron el pendón ganado en la iglesia de Santiago. 24

No debía ser el pendón ganado por los jerezanos del tamaño de las anteriores insignias que hemos descrito, pues era llevada por un caballero moro, por lo que debía ser mucho más pequeña. Los antiguos historiadores dicen que el pendón tenía 13 lunas bordadas en oro sobre tela morada, "muy preciosa y muy rica y hacía unos tornasoles como las plumas del gallo, por lo cual después lo llamaron rabo de gallo.

El concejo de Jerez iba a la guerra con el pendón que le diera Alfonso X en 1255. Pero pasado el tiempo, estando ya gastado este pendón, los jerezanos pidieron al rey Enrique III que le concediera uno nuevo. El rey rehusó, contestándole que sacaran el pendón ganado en la batalla del Salado. Y así se hizo, al menos desde el año 1405 los jerezanos iban a la guerra bajo la dirección de esta bandera.

En el año 1489 viendo que el pendón Rabo de Gallo se encontraba gastado y rasgado y que "non era qual convenia a la honrra de la çibdad" acordaron los veinticuatro y jurados hacer uno nuevo. El pendón Rabo de Gallo fue renovado en el año 1484, añadiéndosele las armas reales y las de la ciudad, depositándose desde aquella fecha en la Catedral.

En un informe preparado por archivero municipal Muñoz y Gómez a final del siglo XIX se dice:

"El actual pendón, sin embargo, conservado en la Colegial dentro de una caja hecha el año 1681, en el lugar preferente, o sea de la derecha, y en su parte superior, como para evitar por la colocación de nuevos deterioros, más ocasionados a suceder en la parte media o baja del pendón, hay zurcido, sobre la tela, un pedacito de otra más antigua, formada de un tejido especial y bello en que alternan sedas blanca, amarilla o dorada, y morada, semejando el color del tornasol".

Las dimensiones primitivas de este trozo al zurcirlo eran de 10 centímetros de largo por 6 centímetros de ancho. Hoy se conservan unos trocitos de 2 ó 3 centímetros en que se nota un tejido especial, que parece obra de tejido oriental, y debe considerarse los restos del original pendón Rabo de Gallo capturado en Tarifa en 1340.

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