La dominación francesa en Jerez IX

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LA DOMINACIÓN FRANCESA EN JEREZ IX

Manuel Ramirez López & José I. G. Palomeque
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LA DOMINACIÓN FRANCESA EN JEREZ IX


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El ejército de ocupación también recibía su paga y a las autoridades locales jerezanas le tocaría la desagradable obligación, de tener que hacer efectiva al elevadísimo número de oficiales a quienes les correspondía, una gratificación o dieta para su correcta manutención. En la relación que guarnecía la plaza, aparece dichos emolumentos, según el estado de gastos de mesa concedido por el mariscal Duque de Bellune, a los generales superiores, comandantes y otros de la plaza: Estado Mayor de S. E. el mariscal: Cantidad para la mesa 10.000 francos: Generales de División: Con un sueldo de 1800 francos, La Turmanbory, Seval, Villate, Ratin; Coroneles: Con un sueldo de 750 francos, Bombiersot Seval, Cianmorin, Beglan, Cenin, Malguento, Delard, Barrie, Autie, Chelippon, La Coste, Mauniu Sdeir, Conocet, Pecheux, Chateaux; Comandante Ingenieros: Con el mismo sueldo, Legantil; Inspectores: Mismo sueldo. Martín Cheux, Rouxe; Comandante de la Plaza de Utrera: Mismo sueldo. Pedig; Comandante de la Plaza de Jerez: Mismo sueldo. Dagauxin; Del Puerto de Santa María: Mismo sueldo. Martín; De Chiclana: Mismo sueldo. Barbier; De Rota: Mismo sueldo. Courbey; Capitán de Fragata: Mismo sueldo. Petilof y Catulan; General Sameller, con un sueldo de 1800 francos; Ordenadores en Jefe: Con un sueldo de 1800 francos. Denirle y Barrois; Generales de Brigada: Con un sueldo de 1200 francos. Barmeaus, La Plane, Carregne, Le Tot, Veamont, Chaurreoureau, Masuer, Dabonville, Garve; Ayudantes Comandantes: Sueldo de 750 francos. Gault, Patier, Honnitz, Dachetel, Danville; Coroneles Agregados: Con el mismo sueldo. Donmenais, Vinot, Dermencom, Danert, Painet, Queunot; Comandantes de guerra: Con 400 francos de sueldo. Petitot, Caverlánt; Comandantes agregados: Con el mismo sueldo. Einoriet, Lechoge, Sautan, Morigón; Comandantes de equipaje: Con el mismo sueldo. Médico, Cirujano, Farmacéutico, Director de Servicios Internos, Director de Hospitales, Inspector de Postas, Pagador general e Inspector veterinario, también con 400 francos.

Para colmo de gastos, el 13 de Mayo, se registró un gran acontecimiento, según la circular del comandante francés de la plaza, Dagauxin, en que dice: “Para conocimiento de todos, en Chiclana, cerca de Cádiz en el día de ayer, las tropas del primer Cuerpo del ejército que forman el bloqueo de Cádiz, han celebrado con la mayor pompa y solemnidad posible la augusta y feliz unión de Napoleón I con su alteza la señora archiduquesa María Luisa de Austria, y el comandante en jefe duque de Bellune pasó revista a las tropas, cuya disposición y aseo eran admirables y su excelencia con el Estado Mayor y autoridades españolas pasó a la iglesia donde se cantó un solemne Te-Deum y se dispararon veinticuatro cañonazos por división que fueron contestados por todas las baterías de la línea. Por la noche reunió el señor mariscal en una gran comida a generales y oficiales superiores y en los brindis se echaron con mucho entusiasmo por sus MM. y AA. Reales y por la duración del reinado de Napoleón y su augusta esposa y por la estabilidad y firmeza de una dinastía que asegura para siempre la prosperidad de la Francia. La comida fue seguida de un baile al cual asistieron los principales vecinos de Chiclana y sus cercanías y durante la fiesta, perfectamente ordenada, fue grandísima la unión de militares y paisanos, y para que llegue a conocimiento de todos se publica el presente.- José de la Puente y Fernando Francisco Zarco”. En Jerez, se celebraron igualmente con toda solemnidad varios festejos, con iluminaciones, funciones de iglesia, revistas militares, recepciones, bailes, comidas y banquetes, los esponsales del Emperador con la Princesa Austriaca, pero además se repartieron grandes cantidades de dinero entre hospitales, asilos, cárcel, y otros establecimientos necesitados, además de apadrinar un obrero y una artesana que quisieron unirse en matrimonio ese mismo día con importante dote, siendo los agraciados los jerezanos Juan Retamero y Mariana Álvarez, y actuando como padrinos Jacobo Gordon y Rosa Alchisman.

El 15 de agosto se repetirían los festejos, al celebrarse los días de Napoleón con repique general de campanas, salvas y función en la Colegial; los afrancesados por cálculo, los afrancesados de buena fe, los pusilánimes y los indiferentes a todo sentimiento, contribuyeron a dar mayor solemnidad a tales actos.

Mal debían de estar las cosas en aquellos tiempos para contraer matrimonio, si leemos a continuación cual era la dote de una doncella: “ (…) que por orden de su E. el Señor Mariscal del Imperio Duque de Bellane, se ha dispuesto en celebridad del Aniversario del Emperador, y Rey, casar cinco doncellas el día quince del corriente en que ha de celebrarse en las ciudades de Sanlúcar, Puerto de Santa María y en Chiclana, Medina y esta Capital dotándolas con la cantidad de ocho mil reales y previniendo que esta elección se haga por los respectivos magistrados con acuerdo al derecho eclesiástico, Clero y prevenga las señales beneméritas, virtuosas, y de mejor expresión pública, como las demás reglas que prescribe concerniente al asunto y en cuya virtud se encargará esta Municipalidad por dicho señor Comisario Regio el cumplimiento de dicha disposición en la parte que aquella acuerda a este fin nombrar a los señores D. Francisco Bestevín y D. José Ponce de León para que poniéndose de acuerdo con el Sr. Vicario Eclesiástico y, Clero en los términos que se previenen por S. E. hagan la elección de la doncella, y con su nombre y el de su esposo que se les destinen a cuenta de la Municipalidad a efecto de realizar con todas la debida exactitud lo dispuesto por S. E “. La miseria y el hambre poco a poco se van adueñando de las clases bajas y trabajadoras, según se iban quedando sin recursos las arcas municipales. Debemos añadir a tanta penuria, los abusos infligidos al vecindario por los españoles al servicio del Gobierno francés, como algunos matarifes, quienes se aprovechaban de su trabajo y se quedaban con parte de las reses y sus pieles. O los vigilantes del resguardo, que cometían fraudes diariamente. Cada vez son más los que acuden por un plato de comida a los centros benéficos y para poner remedio a tan dramático estado, el capitán de fragata retirado de la Armada, Francisco de Grandallana, en calidad de diputado representante de la ciudad en la Junta de Subsistencias, puso en práctica la llamada “sopa boba” o “sopa patriótica”, que se suministraba a los solicitantes mediante el abono de uno o dos cuartos, y que estaba hecha de: Aceite, una taza; garbanzos, dos onzas; espinacas o acelgas, seis onzas; harina de habas, una onza, pan, dos onzas.

Tal era la situación, que al cabildo llegó una petición “relativa al mal estado en que se hallan los 16 huérfanos que aún permanecen en el Colegio de los Padres Jesuitas por la falta de auxilios”, debido a que por las graves urgencias y extraordinarios gastos de las tropas francesas, dicha institución carecía de fondos, solicitándose “repartir dichos huérfanos en algunas Casas pudientes de cuya caridad y portes pueda esperarse así la manutención de ellos como su buena educación”.

También la terrible fiebre amarilla agravó seriamente la situación de los jerezanos, obligando a las autoridades locales a ponerlo en conocimiento del duque de Dalmacia, el cual ordenó severas órdenes sanitarias y formación de un Reglamento del mismo Cuerpo, en vista del gran número de víctimas diarias que se llevaba la enfermedad. Quizás por ello, se estableció un Lazareto en el convento de los Descalzos y un Cementerio en la Huerta de Capuchinos.

Finalizando el año, se eliminaron algunos tributos y se crearon otros. El alto Comisario regio, Joaquín María Sotelo, dispondría un reparto de contribuciones entre todos los pueblos o regiones andaluzas ocupadas: A Sevilla le tocó en suerte, dos millones ochocientos setenta y ocho mil doscientos francos; a Córdoba, tres millones ochocientos treinta y siete mil, seiscientos; a Jaén, cuatro millones, setecientos noventa y siete mil; a Granada, dos millones quinientos cincuenta mil; a Málaga, un millón quinientos noventa y nueve mil novecientos; a Jerez, un millón doscientos setenta y nueve mil doscientos; a Extremadura, un millón trescientos treinta y dos mil quinientos, Total, dieciocho millones doscientos setenta y tres mil novecientos. Como no era suficiente el montante económico, a Jerez también se le impuso y “con la condición de que fuese bueno”, la obligación de facilitar a las tropas imperiales quinientas siete arrobas de vino. Por otra parte, se autorizó por el Municipio, a fin de arbitrar recursos, un cuarto en panilla de aceite, un ochavo en libra de carbón y dos cuartos en libra de jabón. Se ordenaría la desaparición de la libra de pescado que cada carga tenía que dejar en Capuchinos y se autorizó a cada vecino para poder fabricar jabón. (Diario Ayer del 2 de Julio al 6 de Septiembre de 1944. Varios Artículos de Adolfo Rodríguez del Rivero; EL GU 02/05/1908; AMJ. Acta Capi. Año 1810. Tomo 147 Fol. 385 r., 385 v. 386 r.; AMJ. Acta Capi. Tomo 147. 17/03/1810; AMJ. Acta Capi. Tomo 147. 23/02/1810)



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