Tomás Andrés de Gusseme y Delgado

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Jerezanos

TOMÁS ANDRES DE GUSSEME Y DELGADO


Artículo obra del Dr. D. Manuel Ruiz Lagos


Retrato de Tomás Andrés Gusseme ( J. Gil, Real Academia de la Historia, 1776).

Tomás Andrés de Gusseme y Delgado (Jerez de la Frontera 30.11.1712 - Arcos de la Frontera 04.03.1774). Arqueólogo, historiador, jurisconsulto y erudito ilustrado. Según su primer biógrafo Diego I. Parada y Barreto, fue su padre D. Diego de Gusseme, natural de Gante, a su vez, hijo de D. Tomás Gusseme y Dª Cornelia Loir, de la casa de los nobles barones de Loir en los Países Bajos.


Llegó D. Diego a Cádiz con motivo de la muerte de su hermano D. Pablo, residente en dicha ciudad, por motivos relacionados con su testamentaría. Se naturalizó en España y se avecindó en Jerez, después de servir varios años en la carrera de Indias. Contrajo matrimonio en Cádiz con Dª Justa Delgado, a su vez, hija de D. Juan Delgado y Dª Manuela Romanos, naturales de esta ciudad, y adquirió en Jerez bienes, casa, olivares y viñas, hasta lograr ser admitido en el rango y trato de la nobleza jerezana.


Su hijo, Tomás Andrés Gusseme, fue destinado a la carrera de letras, recibiendo una esmerada educación primaria por parte del erudito maestro jerezano D. Miguel Díaz Carballo. Completó sus estudios de gramática y retórica en el Colegio de la Compañía de Jesús, llegando a ser discípulo predilecto del humanista Padre Gerónimo de Estrada.




Grabado de Jerez de la Frontera, donde nació Tomás Gusseme.(D. Meisner, 1625)

La influencia del P. Estrada en la futura formación de Tomás Gusseme se puede considerar determinante. Si se analizan los estudios futuros del ilustrado jerezano se advierte la similitud que tienen con la línea de investigación del jesuita. El P. Estrada, además de cumplir con cargos de gobierno en los colegios de su Orden en Jerez y Arcos, se dedicó al estudio de las Humanidades con notable ingenio. Cultivó con especial dedicación el conocimiento de la historia y la numismática, llegando a poseer un notable monetario que fue singularmente celebrado por el Conde del Águila y por el erudito P. Enrique Flórez. Igualmente, como se deduce de sus manuscritos obrantes en la Academia de la Historia, fue pionero en la promoción de los estudios de arqueología jerezana y en plantear la investigación de temas relacionados con el estudio de los orígenes de la sede episcopal asidonense.



Colegio Mayor de San Bartolomé y Santiago de Granada, donde estudió Tomás Gusseme.

Con este bagaje de conocimientos, Gusseme fue enviado a Granada con vistas a adquirir una formación jurídica aplicada al servicio nobiliario. Obtiene en 1726, por oposición, beca de estudios superiores en el Colegio Mayor de San Bartolomé y Santiago. El prestigioso Colegio Mayor, regido por los jesuitas, había sido fundado en 1642, en cumplimiento del testamento del caballero D. Diego de Ribera y aprobadas sus Constituciones en 1649. Cuando llegó Gusseme la institución era producto de la fusión realizada en 1702 de los colegios universitarios de Santiago y San Bartolomé. El lema fundacional, muy apropiado para el joven becario, se resumía en la necesidad de formar hombres buenos para la Iglesia y útiles para la cosa pública.


En 1734 se graduó de Bachiller en Cánones y, seguidamente, de Licenciado en Leyes. Se recibió de abogado en la Real Chancillería de Granada el 21 de marzo de 1735.


Grabado de Zahara, de la que fue Corregidor Tomás Gusseme.(D. Meisner, 1638)

A partir de este momento, la carrera política y profesional de Gusseme está íntimamente ligada a la Casa Ducal de Arcos, cuya protección obtendría probablemente por intermedio de su maestro el P. Estrada.

La Casa de Arcos por la acumulación de títulos nobiliarios por las líneas masculina y femenina sumaba un extenso señorío para el que necesitaba disponer de una considerable nómina de expertos preparados para el gobierno de sus villas y ciudades. Sin pretender hacer catálogo exhaustivo de las poblaciones que lo integraban, he aquí las más señaladas. En la demarcación actual de Cádiz: Arcos de la Frontera, Zahara de la Sierra, Bornos, Rota, Chipiona, Isla de León, Villaluenga del Rosario, Grazalema, Benaocaz y Ubrique, Cardela, Garciago, Archite. En la demarcación de Sevilla: Marchena, Paradas, Los Palacios, Mairena del Alcor, Guadajoz, Algámitas y Pruna. En la demarcación de Málaga: Casares, Jubrique y Genalguacil. En la demarcación de Jaén: Bailén. En la demarcación de Almería: Taha de Marchena. En la demarcación de Badajoz: Villagarcía. La capital de los estados ducales se localizaba en Marchena.


Grabado de Marchena, de la que fue Asistente Tomás Gusseme.(D. Meisner, 1638)

La capacidad legisladora de los Duques había elaborado unas normas o Capítulos de Buen Gobierno de obligado cumplimiento en todas las villas y lugares de su estado señorial que afectaban a la recaudación de las rentas reales, a la recaudación de las rentas señoriales y a la regulación de los comicios municipales.


Para llevar acabo la labor directa de gobierno se disponía de la delegación en corregidores, gobernadores o asistentes. La administración de justicia competía a la audiencia señorial y la hacienda ducal recaía bajo la atención de la contaduría. Las condiciones exigidas para los cargos de gobierno, formación en derecho y declarada especialización universitaria, eran más que reconocidas en Gusseme.



Grabado de Arcos, de donde fue Corregidor Tomás Gusseme (Instituto Cartográfico Cataluña s. a. 1600)

Este organigrama de poder señorial exigía, como antes se ha dicho, de una nómina compleja de servidores que se entendían vinculados a la Casa Ducal y que, por ello, no estaban sujetos al contrato de un único señor sino que prorrogaban su responsabilidad de uno a otro titular del Ducado y que se rotaban en las distintas asistencias, gobiernos o corregimientos, como forma de promoción y de salud política.

Busto de D. Antonio Ponce de León, XI Duque de Arcos, mecenas de Tomás Gusseme (R. Michel, Real Academia de Bellas Artes de S. Fernando, 1783)

Este es el caso de Gusseme que entre los años 1741 y 1774 sirvió a tres señores en diferentes gobiernos, los Duques Manuel Ponce de León (1743-1744), Francisco Ponce de León (1744-1763) y Antonio Ponce de León (1763-1780). Este último, el más brillante de los tres, fue Mariscal de Campo, Capitán General, miembro de las Órdenes de Carlos III y del Toisón de Oro, y mecenas protector de los trabajos históricos del jerezano.


El cargo de asistente o corregidor desempeñado por Gusseme en varias ocasiones en el territorio señorial de los Duques de Arcos, estaba configurado como el pertinente a la persona de máxima confianza de su señor. Las funciones atribuidas al Asistente de Marchena son paradigmáticas por estar referidas a la población que ejercía de capital del ducado.


El Asistente era el representante de la villa ante las autoridades superiores. Era la máxima figura judicial en el marco local en segunda instancia. Ejercía de inspector del término municipal sobre montes, dehesas y baldíos. Era responsable de la seguridad de los caminos. Aplicaba su vigilancia sobre los pósitos municipales. Recaía en él la protección de pobres y huérfanos y demás obras caritativas. Velaría por la paz y quietud de sus vasallos. Ejecutaría y haría cumplir las leyes y pragmáticas reales (Vid. F. Gutiérrez Núñez “Marchena y el VII Duque de Arcos (1693-1729). Aspectos sobre el control del estado señorial” en Los señoríos en la Andalucía Moderna, Almería, 2007).


Heráldica de los Ponce de León.
Ventanal del Palacio de los Ponce de León en Jerez, protectores de T. Gusseme.

Desempeñó Gusseme el corregimiento de Zahara de 1741 a 1745. En 1746, según consta en la documentación obrante en el Archivo Histórico Nacional de Madrid, fue nombrado por el Duque Francisco Ponce de León Juez de residencia para tomar juicio al que fuera Asistente de Marchena Miguel Fernández de la Torre.

El expediente citado contiene los nombramientos pertinentes dispuestos por el Duque, el interrogatorio de testigos, la inspección de los diferentes oficios públicos de Marchena, los cargos resultantes contra el Asistente saliente, la defensa del imputado, las cargas procesales, la apelación del nombrado Miguel Fernández de la Torre y su declaración de absolución y “justo juez”. Todo un proceso que, desarrollado entre mayo y julio de 1746, sirvió para demostrar el rigor y buen hacer que sería la tónica en el ejercicio profesional del jerezano.


El Arcos que, como Corregidor, vivió Gusseme. (s. d. Doré, 1862).

Satisfecho el Duque de la labor de Gusseme, le nombró Asistente de Marchena para el período 1746-1749. En 1747, como Juez conservador de rentas del Duque lleva a cabo requisitoria sobre el arrendamiento del donadío de Paterna, en el término de Marchena. Casi al límite de este mandato, en 1749, contrae matrimonio con Dª Teresa de Navas, nacida en 1732 en Marchena e hija de D. Alonso de Navas Carrillo, natural de Priego, y de Dª Agustina Médicis de ilustre familia florentina. De este matrimonio nacieron nueve hijos.


En este año de 1749 pasó a desempeñar el corregimiento de Pruna y Puebla de Argámitas. Casi de continuo es nombrado Corregidor de Arcos para el período 1750-1756, acumulando el título de Juez de rentas.


En 1756 accede al cargo de Gobernador de Lora del Río, conservando el título de Juez honorario de Arcos en reconocimiento de los servicios prestados a la población. En Lora, territorio de la Orden de San Juan, fue comisionado por el bailío Fr. Gonzalo de Adorno Dávila para tomar posesión del bailiaje de dicha villa. Hay que hacer notar que éste último era jerezano, perteneciente a la familia de los Condes de Montegil.


Gusseme fue, además, Juez de residencia, extendiendo su jurisdicción a las villas de Alcolea y Tocina. Permaneció en Lora hasta diciembre de 1764. Fue en este período de su vida cuando incrementó sus contactos científicos con la Academia Sevillana de Buenas Letras (1756) de la que fue miembro de honor y con la Real Academia de la Historia (1759) de la que fue académico honorario y supernumerario.


La contextualización del trabajo arqueológico de Gusseme en relación con la zona de Lora ha sido lúcidamente realizada por J. Remesal (“Cuatrocientos años de historia e historiografía a través de la inscripción de C. Ivventius Albinus (CIL. II 1054). La labor de Tomás Andrés de Gusseme en Lora del Río”, Gerión, 16, 1998). Dicho autor anota detalladamente los informes sobre Arva (Alcolea del Río) remitidos por el jerezano en 1756 a la Real Academia, así como el referente a Setefilla (Lora del Río). Declara cómo Gusseme fue, también, el primer erudito que tuvo noticias de la existencia de las ruinas de Munigua (Mulva, Villanueva del Río y Minas), remitiendo informe a la Academia en mayo de 1757 y cómo, igualmente, propuso que la antigua ciudad de Oducia estaría situada en las inmediaciones de Lora.


Munigua, la ciudad romana descubierta por Tomás Gusseme.
Templete de Mercurio de Munigua.

En 1765 pasa rápidamente por el corregimiento de Chipiona y Rota, volviendo a la jurisdicción de la casa de Arcos. En los años 1765-1767 desempeñó las alcaldías mayores de Elche y Crevillente, enfrentándose a alborotos y motines.

Grabado de Elche, de donde fue Tomás Gusseme Alcalde Mayor.(s. a. 1863).

Para el período 1768-1772 vuelve a desempeñar, nuevamente, la asistencia de Marchena. Sería en esta ciudad, tan entrañable para él, donde firmaría la dedicatoria de su gran Diccionario Numismático al Duque D. Antonio Ponce de León.


Diccionario de Tomás Gusseme.

En 1772-1774 renueva el cargo de Corregidor de Arcos, punto en el cual se hallaba al visitar esta ciudad el erudito D. Antonio Ponz, quien hace por este tiempo en su viaje artístico una mención laudatoria de su encuentro con Gusseme. Falleció en esta ciudad el 4 de marzo de 1774. En atención a los servicios prestados a la Casa de Arcos, el Duque señaló a su viuda una pensión de quince reales diarios y casa habitación en su palacio de Marchena. Por su parte, la Academia de la Historia becó los estudios de jurisprudencia de su hijo mayor.


La producción de obras de investigación histórica del jerezano continúa, todavía, en gran parte inédita y depositada, preferentemente, en la Academia de la Historia, bajo la denominación de Colección Gusseme. La donación de todo este cuerpo erudito se produjo sobre 1795, siendo dicha donación revocada y, finalmente, adquirida por la Academia en 1831, según se comenta en la guía de la biblioteca de ésta redactada por Mª Victoria Alberola.


Su catalogación ha sido afrontada en varias ocasiones. Por vez primera, en 1875, I. Parada y Barreto ofreció una muestra de la misma simple, fruto de la lectura que personalmente hizo de los papeles de Gusseme en la propia Academia.


Posteriormente, al menos, se han realizado dos propuestas muy válidas de catalogación, la de F. Aguilar Piñal (Bibliografía de autores españoles del siglo XVIII, CSIC. Madrid 1981-2001) y la de J. Abascal Palacio y R. Cebrián (Manuscritos sobre antigüedades de la Real Academia de la Historia, RAH. Madrid, 2005), dentro de la descripción general de fondos históricos sobre antigüedades de la Academia.


Los títulos del Duque de Arcos

En esta ocasión, dado que nuestro interés fundamental se refiere a la divulgación actualizada de las obras de Gusseme nos limitamos a reproducir el listado citado por F. Aguilar Piñal, pudiendo ser consultadas las peculiaridades de cada trabajo en la anteriormente publicación mencionada. Igualmente, se incluyen otros estudios que fueron citados por D. I. Parada y Barreto.


He aquí los manuscritos más importantes del ilustrado jerezano:


1.- Traza, método y distribución para una colección general de inscripciones antiguas de España, con la biblioteca de autores que debe examinarse y consultarse para su formación. Madrid 24 de julio de 1755. Fundación Universitaria Española, Madrid.


2.- Discurso breve y observación sobre las ruinas y despoblado que se creen ser de la antiquísima Ciudad de Turdeto, que se ven en término de la ciudad de Arcos de la Frontera, en Andalucía, 1755. B. Municipal, Valencia.


3.- Discurso sobre arqueología, 1756. B. Colombina, Sevilla.


Prólogo del Diccionario.

4.- Disertación sobre la antigüedad de la villa de Lora del Río de Andalucía. Noticia de su estado presente y de los vestigios que mantiene desde la época de los romanos y de los gentiles, 1758. Academia de Buenas Letras, Sevilla.


5.- Noticias de la villa de Lora del Río. B. Municipal, Sevilla.


6.- Desconfianzas críticas sobre algunos monumentos de antigüedad que se suponen descubiertos en Granada en las excavaciones de su Alcazaba desde el año 1753, Año 1760. Academia de la Historia, Madrid.


7.- Dos inscripciones remitidas a la Academia de la Historia, 1762. Academia de la Historia, Madrid.


8.- Biblioteca de inscripciones y lápidas de España. Academia de la Historia, Madrid.


Manuscrito original del informe sobre Munigua de Tomás Gusseme (Real Academia de la Historia).

9.- Reflexiones geográficas sobre algunos monumentos de antigüedad hasta ahora no publicados, Lora del Río, 1762. Biblioteca Nacional y Academia de la Historia, Madrid.


10.- Noticias del despoblado del municipio Arvense, en la Bética y de las antigüedades que existen en la villa de Alcolea, 1756. Academia de la Historia, Madrid.


11.- Noticia del despoblado de Setefilla en Andalucía. Academia de la Historia, Madrid.


12.- Elogio fúnebre consagrado a la augusta memoria de Nuestro Católico Monarca el Señor D. Fernando VI, leído en la Academia de Buenas Letras de Sevilla el 12 de junio de 1761. Biblioteca Nacional, Madrid


13.- Noticia de los Cardenales españoles que ha tenido el Sacro Colegio. Academia de la Historia, Madrid.


14.-Varones insignes de Andalucía. Academia de la Historia, Madrid.


15.- Descubrimiento de un pueblo antiguo de la Bética, llamado Muniguense, comprobado con las inscripciones que mantiene y adornado de otras noticias geográficas para el gusto de los anticuarios. Lora del Río 20 de mayo de 1757. Academia de la Historia, Madrid.


Biblioteca española de escritores del reinado de Carlos III.

16.- Arenga pronunciada en junta general de la villa de Elche el día 23 de septiembre de 1767 dirigida a D. Felipe Musoles, para la averiguación, castigo y pacificación de los tumultos sucedidos en la villa de Elche. Academia de la Historia, Madrid.


17.- La novedad impugnada. Defensa histórico legal por la parroquial del Sr. S. Dionisio de esta ciudad de Jerez de la Frontera sobre ser dicho santo su patrón, Jerez a 3 de abril de 1738. Academia de la Historia, Madrid.


18.- Diccionario Numismático general para la perfecta inteligencia de las medallas antiguas, sus signos, notas e inscripciones y generalmente de todo lo que se contiene en ellas. Con informe de las deidades paganas, héroes, ninfas, reyes, emperadores, augustas personas y familias: de las provincias, regiones, países, ciudades, pueblos, montes, ríos, fuentes, árboles, plantas, frutas, animales, aves, peces, edificios, armas, magistrados, oficios, dignidades y demás que se hace expresión en ellas. Impreso en Madrid, J. Ibarra, (1773-1777), 6 vols.



De esta relación, prácticamente, sólo su monumental Diccionario fue impreso, un volumen, en vida del autor y alguna que otra intervención académica. Esta importantísima obra, aun hoy, fue dedicada por Gusseme al XI Duque de Arcos, D. Antonio Ponce de León y Spínola a quien profesaba admiración y amistad y del que reconoce haber “pendido su subsistencia muchos años”.


El ilustrado jerezano redactó esta obra con no poco esfuerzo, como asegura en el prólogo de ella: “Ocupado siempre –dice- en asuntos forenses y domésticos, solo y sin compañía para el trabajo y lo que es más sin libros…Ha más de once años que puse en ejecución esta idea y que empecé a recoger materiales para el edificio…”. Lo que demuestra que inició su gran proyecto estando en Lora del Río.


Página del Diccionario

El volumen primero del Diccionario se publicó en 1773 y al poco falleció Gusseme. La publicación del resto de la obra se debió a la protección del Duque de Arcos. El volumen segundo se editó en 1775 y en el prólogo del mismo se anunciaba la voluntad existente de publicar al final un tomo dedicado a la persona del autor, cosa que desdichadamente no ocurrió. Los restantes volúmenes se publicaron en 1776-1777.


No fue intención del jerezano editar exclusivamente un texto erudito, sino que enfocó su estudio hacia una mejora ética de la condición humana. Así se lee en el prólogo de su Diccionario: “No es sola la recreación honesta la utilidad que se saca del cultivo de las medallas, comprende también otra de más alta jerarquía en la línea moral. Con el conocimiento de ellas se adquiere la noticia del grado de estimación y aprecio que tenían entre los paganos las virtudes que llamamos morales, con qué delicadeza las dibujaban y qué atributos tan propios y tan expresivos les aplicaban. Puede decirse que sola la vista de la Piedad en las medallas, como que nos induce a ser devotos. La de la Paz nos estimula a ser justos. La del Honor a ser pundonorosos y la de la Pudicia a ser castos. Si están olvidadas, renacen verdaderamente en nosotros con verlas en las medallas”.


Aprovechó Gusseme la redacción de su Diccionario para incluir en él referencias clarificadoras sobre los orígenes de Jerez. En el tomo primero pp. 282-283 de éste establece la directa relación entre Asido, colonia antigua romana en los estuarios del río Betis, y Xerez de la Frontera. Argumenta que, sin una reflexión oportuna, se ha identificado a la antigua ciudad con Medina Sidonia pero –dice- “hay fuertes argumentos a favor de Xerez de la Frontera, que nos abstenemos de producir porque el amor de patria no nos sofoque la imparcialidad”.


En el tomo segundo, página 147, despeja otra incógnita en relación con la otra ciudad antigua denominada Ceret. Apoyándose en la autoridad del historiador Estéfano Bizantino, hace memoria de la antigua ciudad de Xera, situada en los aledaños del Estrecho de Gibraltar. Argumenta la relación de ésta con el poblado de Torre de Cera, ubicado entre las ciudades de Xerez y Arcos, en la banda siniestra del Guadalete. En ambos casos aludidos, describe con pormenores las distintas medallas de las antiguas poblaciones.


La efigie que se conserva de D. Tomás Andrés Gusseme fue grabada por Jerónimo Gil en 1776, por encargo de la Real Academia de la Historia y en ella aparece como fecha de su muerte el año 1774. Aceptamos esta datación aunque en algunos documentos de época se sitúa un año antes. Existen otras variantes de las que es oportuno dejar constancia. En el expediente de la Orden de Carlos III incoado por el hijo de T. Gusseme, Pablo, en su favor, se afirma que, su padre, el erudito jerezano nació el 18.12.1711 y que contrajo matrimonio en Marchena el 04.01.1750, habiendo nacido, su madre, la contrayente el 16.12.1732. Estas variantes de los datos de Parada y Barreto fueron recogidas por V. de Cadenas en su obra "Extractos de los expedientes de la O. de Carlos III" (CSIC. Hidalguía, Madrid, 1984) y deberán ser constatadas. El jerezano aparece citado como unos de los mejores escritores del reinado de Carlos III en el libro que sobre tal propósito escribió en 1786 el erudito Juan Sempere y Guarinos (Ensayo de una biblioteca española de los mejores escritores del reinado de Carlos III, T. III, Madrid, 1786. Vid. Manuel Ruiz Lagos, Ilustrados y reformadores en la Baja Andalucía, Madrid, 1974)).


Manuel RUIZ LAGOS


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