La Revolución Agrícola del Neolítico

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Autor:UXIO NOCEDA

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¿Como era la vida diaria de un "jerezano" del Mesolítico?
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La Revolución Agrícola del Neolítico

Hace unos 5.000 años llegó desde oriente el invento humano más determinante para su consolidación como especie y para su desarrollo poblacional por el mundo adelante: la agricultura. Es el invento que más cambios sociales nos ha provocado. Se puede decir que existe una humanidad antes y después de la agricultura. La agricultura nos fijó al suelo, creo el ahorro, las clases sociales, las ciudades, la masificación y permitió desarrollar toda la civilización que tenemos ahora. Nos hizo pasar de cazadores erráticos a ciudadanos. También significo el imparable uso de la naturaleza y su degradación ante la presión humana. Con la agricultura la naturaleza comienza a batirse en retirada ante un humano que necesitaba tierras de labor imperiosamente para alimentar a una cada vez mas abundante población. Aunque ya el hombre, siendo cazador errante y nómada, afectaba dramáticamente los parajes que descubría y pretendía usar mediante la quema de las praderas y bosques, tratando de crear un espacio apto para su estilo de caza, como fué el caso de Australia, cuya ecosistema cambió dramáticamente tras llegar el hombre, la agricultura ya significo el punto de no retorno. Algunos tipos de animales, como los mamúts, rinocerontes lanudos, los osos cavernarios, uros, búfalos, y como no, sus felinos adheridos, lobos y demás predadores y competidores del hombre, fueron desapareciendo o extinguiéndose por estos cambios, demasiado veloces para que la evolución les diera una contestación. El versátil humano, con mucha menos herencia genética que seguir y con una cultura transmisible a las nuevas generaciones les ganó la partida en todos los frentes.



Granjas neolíticas ubicadas en la calzada del Arrollo.

La agricultura hizo desaparecer bosques, eliminó praderas, secó lagunas, desvió ríos, aceleró la erosión y cegó estuarios y desembocaduras, cambio el clima. El arado resulto ser un eficiente acelerador de la erosión y, si bien al principio proporcionaba mucho alimento, acababa empobreciendo los suelos, lo que exigía empezar de nuevo en otro lado. otro nuevo bosque talado, otra pradera que debía ser quemada. Europa, que un día fue un bosque compacto de este a oeste, se convirtió pronto en un tablero de ajedrez compuesto de zonas cultivadas y selvas cada vez mas aisladas unas de otras. Las especies supervivientes: lobos, bisontes, caballos, ciervos, aves no han dejado de ver su espacio cada vez mas reducido. El hombre se ha regido hasta hace bien poco por la idea de la inagotabilidad de los recursos y de que todo lo que existe esta ahí para ser usado. Ahora nos hemos dado cuenta que pese a todo formamos parte de esa misma naturaleza y de que debemos saber usarla sin que sea sacrificada. Nos jugamos nuestra propia supervivencia, al fin y al cabo. Si bien ella nos quiere matar, también es verdad que no podemos sobrevivir sin ella..

La agricultura neolítica era esencialmente cerealista, segándose primero con piedras afiladas, con palos armados con aquellas piedras afiladas a modo de hoz y luego con instrumentos de cobre e ferro que recreaban las hoces antiguas. Luego, con la domesticación de los vacunos, se introdujo el arado, lo que aumento notablemente las posibilidades de producción de cosechas. Había que almacenarlas, y para este fin aparecieron los grandes recientes de cerámica que substituían a los hechos con fibra vegetal. la ganadería, que surgiría de recoger crías supervivientes de las cacerías de los herbívoros y de que los mas mansos y confiados se acercasen a pastar a los cultivos de los humanos abrió la posibilidad de almacenar carne viva y leche fresca para las épocas menos provechosas. La leche significó una pequeña revolución también, ya que su uso significo un estupendo aporte de grasas, minerales y vitaminas.



Granja neolítica ubicada por Jerez.

La agricultura cambiará la cultura y los modos de vivir de una manera brutal. De ser nómada, itinerante, se pasa a ser sedentario. La organización social, el orden jerárquico, los roles de los hombres y mujeres, de las clases sociales, todo iba a cambiar. Incluso los dioses y la religión tendría que adaptarse a los nuevos cambios traídos por la agricultura. Y también aparecerían nuevos conflictos con otros estilos de vida antagonistas, los tradicionales. El nuevo sistema de producción de alimentos, los nuevos trabajos y especializaciones hace pasar a la mujer a un papel mas subordinado en algunos aspectos, y darle más protagonismo en otros, sin embargo. El matriarcado se diluye, parece ser, pasándose a una ideología mas machista. Aunque esto es muy discutible y esta en debate todavía. Como tantas cosas en realidad. Algunos sostienen que la cultura cazadora era matriarcal y que muchas de sus signos totémicos o religiosos están relacionados con la maternidad y la mujer y su gran secreto: la fertilidad. Pero no es menos cierto que los signos masculinos, de fuerza, de poder, son masculinos. Si bien las culturas cazadoras son machistas, la mujer puede tener un peso grande al ser la cuidadora de los hijos y la que se encarga de lo domestico. El hombre, portador de las armas y proveedor de la caza y el alimento fuerte: la carne, tiene un estatus elevado, pero respetuoso ante la matriarca, la paridora, la que le ha mimado en su infancia. Cada cual se ocupa de su parcela, aunque el hombre tendrá un peso en los temas generales, ya sea por su propia naturaleza, ya sea por que ahí le ponen las circunstancias. A la postre, este tipo de realidades vendrán dadas mas que nada por la forma de la obtención de los recursos: los ganaderos se organizan de una manera, los agricultores de otra, los cazadores tienen sus roles y los mariscadores y pescadores las suyas. La base es que el hombre domina a la mujer según su mayor corpulencia, agresividad y fuerza física, y a la actitud mas expectante de la mujer, rasgos fruto de millones de años de evolución, pero según la importancia de cada cual a la hora de conseguir el sustento se ganan mas o menos parcela de poder y se redefinen los roles. Lo que sirvió en eras de cazadores y carroñeros erráticos no es útil en épocas de recolectas, agricultura, almacenamiento y sobreproducción. Y esto afecta a todas las áreas de la vida.




Playa en el estuario, cerca de Mesas de Asta, aún cubierto de bosques, pero ya sentenciado por las necesidades humanas.

La sedentarización de los humanos es paulatina según aumenta su dominio de la agricultura. Cuando se hace cerealista sus aldeas aumentan de tamaño y de complejidad, creándose las estructuras urbanas: calles, casas, palacios, barrios, zonas defensivas, zonas de trabajo y zonas de habitación y almacenaje. Primero con palafitos, cabañas, construcciones precarias, luego con piedra, con barro y madera,, cada vez mas complejo y elaborado. Nuevos oficios para surtir de los nuevos servicios que rápidamente se van creando. Los jefes y herreros, los que poseen la magia de dar forma a los metales son la clase alta y poderosa. Los sacerdotes y curanderos les siguen, y pronto los escribas detrás, que han de organizar el almacenamiento de tantos nuevos recursos. Un ejercito estable y siempre entrenado y pertrechado habrá de proteger esta prosperidad, deseada y envidiada por los aun errantes cazadores y por vecinos ambiciosos. La mujer cobra importancia a la hora de confeccionar adornos de plata, oro y piedras preciosas, así como también la alfarería utilitaria. Los herreros se dedican mas a crear herramientas y armas y a trabajar los metales pesados y duros, su gran secreto. La mujer, aunque en las épocas de caza también recolectaba, ahora, con la agricultura y la ganadería, ocupara mas tiempo a la producción de alimento y su elaboración, lo que realza su estatus, matizado todo ello por la tradición machista, claro. Todos los nuevos oficios y usos aún a escala rudimentaria, pero ya perciben claramente las bases de lo que será la edad el cobre y de hierro que solo se diferencian con el final del neolítico en la calidad y complejidad de los productos, al alcanzar el dominio de las técnicas ahora descubiertas.

Esta nueva manera de producir y almacenar se deriva de nuestra capacidad para prevenir. Esta habilidad se desarrollará mas en aquellas zonas donde las estaciones son claras y definidas, con veranos caluroso y secos e inviernos helados. Las zonas geográficas y sus climas generan que tipo de cultura y civilización habrá. Cuanto peor son las condiciones y mas dramáticos sus diferencias mas se exigirá del humano el prever y resistir. La agricultura depende totalmente de calcular el clima, de almacenar y de prever escasez. Su ahorro y acumulo, su prosperidad y estructuras serán un señuelo para los oportunistas y ladrones. La gente armada y preparada para el combate defensivo de estos recursos serán el germen de los ejércitos del futuro. Y también reforzará el sentimiento de propiedad: aquellos que tanto han trabajado para tener asegurado su futuro no desearán entregar el fruto de su trabajo a nadie. Y habitualmente y casi de forma mecánica, pueblos en movimiento se dejaran caer sobre esta islas de abundancia, unas veces arrasándolas y otras integrarse en ellas como dominadores. Ello hará que los agricultores y ganaderos deban a veces emigrar a buscar nuevos territorios, expandiendo y dando a conocer sus técnicas a nuevos grupos humanos y en zonas mas y mas alejadas.

¿Alejadas... de donde?. Los primeros signos del neolítico se encuentran alrededor del Mar Negro, entre Ucrania y Turquía. De ahí se expande por todos lados. Existe un trabajo acerca de la posibilidad, bastante bien documentada al parecer, de que los agricultores de este mar, cuando aun era un gran lago de agua dulce feraz para la agricultura, fue cataclísmicamente, en el lapso de unos tres años, cubierto por las aguas del Mediterráneo, que finalmente habrían conseguido hacerse paso por el estrecho del Helesponto, tal vez a consecuencia de un terremoto que habría abierto primero una entrada somera de agua, para finalmente convertirse en catarata y en maremoto. Así, lo que había sido un lago interior acabo siendo un mar salado y toda aquella gente que había desarrollado técnicas d cultivo tuvo que emigrar hacia el Europa y hacia Asia, teniendo que cambiar técnicas y aprender nuevas para adaptarse a los nuevos vegetales que se encontraba. Esto aceleró el neolítico, y seguramente creo uno de los mitos humanos mas conspicuo: el del diluvio o gran inundación, presente en casi todas las culturas de alrededor y en muchas mas lejanas aun, que podrían haber heredado ese mito de pueblos en contacto con aquellos que lo sufrieron.

Los conflictos entre distintos estilos de vida debió ser frecuente. Los ganaderos odian a los agricultores, y viceversa. Lo que para uno es tierra libre para pasar y apacentar a sus animales para el otro es tierra de cultivo que no deben ser pisada por pezuñas que dejen el terreno en mal estado y erosionable. Aunque es mas probable que muchas veces los mismos que eran agricultores fueran también ganaderos, y pudieran preparar y delimitar sus tierras para ambas funciones, tan complementarias también: los deshechos de los animales son un excelente abono y este detalle debió ser pronto observado por los agricultores. Como el que también resulta un excelente material constructivo una vez mezclado con la paja y el barro.



La hoz, una herramienta básica de los agricultores. Consiste en un palo hendido donde se incrustan piedras afiladas, creando un borde aserrado y muy cortante.
Muela de piedra para moler grano. De muy pesado uso, la harina producida contenía fina arena, que producía dos efectos: micro erosión dental que eliminaba el caries producido por esta ahora más dulce dieta cerealista, y precisamente un desgaste dentario que aceleraba la perdida de las piezas por desgaste.







El Neolítico

Jerezanos a finales del Neolítico

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